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El jugador de Independiente, América, Boca entre otros habló en exclusiva con Goal.com de su presente en el que espera una oportunidad de ser técnico.

No es sencillo construir un nuevo camino, sin embargo, acepta el desafío. Desandar los senderos del fútbol suele ser una tarea compleja, llena de perjuicios y de apuestas fuertes; él está preparado para ello. De palabras justas y medidas, describe cómo quiere que se vean sus equipos. Le sobra roce, porque comenzó de la mano de Daniel Garnero y después fue compañero de Ramón Díaz. Ahora, su empresa comienza a funcionar sola y Sebastián Pascual Rambert, de 38 años, pretende que tenga su impronta. Ya no quiere estar colaborando con nadie, ahora quieren ser él la cabeza del proyecto y está esperando su oportunidad.

Con un currículum cargado de aventuras, América, de México, Independiente, San Lorenzo, de la mano de Ramón, Arsenal, como ayudante de Garnero, ahora quiere volcar todo eso que adquirió en un equipo. Con una carrera como futbolista que lo avala, por sus pasos, por los Rojos, Boca, River, Inter, de Italia, Zaragoza, de España, que lo respaldan, Rambert deja claro qué pretende para su vida como entrenador. Estudioso, obsesivo, aplicado y dedicado a la táctica, algo que lo ocupa desde su época como jugador. Entiende que este es su momento y es claro en el mensaje, una característica que lo distingue.

-¿Por qué tomaste la determinación de largarte solo a dirigir?

-No hay nada extraño en esta determinación de dejar de pertenecer al cuerpo técnico de Ramón. Sigo en contacto con él. Compartimos cosas después de haber terminado en Independiente. Y eso fue aún sabiendo que yo no seguía. Y en todo este tiempo fui aprendiendo cosas, situaciones con planteles, momentos buenos y malos. Y la verdad es que siempre tuve la idea de ser técnico y poder expresar desde mis formas o desde mis jugadores, lo que yo busco para un plantel. Puede ser el juego, desde una metodología, un sistema... Y la experiencia que he tenido en este tiempo, creo que, sin pecar de soberbio, me da las herramientas como para poder hacerlo. Más allá de haber estado con Ramón, yo comencé a trabajar en el año 2002 en Arsenal, en su momento estaba Burruchaga, me dio la chance de trabajar con Garnero, en un selectivo. Compartía el vestuario del plantel profesional. Y todo eso se trasportó a poder compartir trabajo con Ramón. Con todo eso entendí que tenía ganas de desprenderme de ser el ayudante de Ramón para poder emprender mi camino.

-¿Era una determinación que hacía un tiempo habías tomado?

-Es una determinación que había procesado al terminar el ciclo en Independiente (el 3 de marzo de 2012). Ahora tengo que esperar a que alguien confíe en mí. Hay una camada nueva de entrenadores, que va surgiendo. De una camada de elite, como el Bambino, Ramón, Bianchi, Basile… Hubo un espacio sin nuevos técnicos y están saliendo ahora. Como Cagna, Garnero, Arruebarrena, el Mellizo (Barros Schelotto), Schurrer, Palermo… Son todos contemporáneos. Yo hice el recorrido por otro lado, pero con una experiencia importante. Y Zubeldía, es otro de los técnicos nuevos que hizo una carrera parecida a la mía. Por eso estoy esperando mi oportunidad para poder demostrar qué puedo hacer.Soy un agradecido siempre por haber trabajado con Ramón

-Tuviste una carrera en la que pasaste por equipos grandes, ¿cuánto te suma a la hora de trabajar solo?

-Ayuda mucho. He tenido la fortuna de estar afuera, de tener diferentes vivencias. De poder vivir distintas situaciones. Siempre tuve un perfil bastante bajo, pero siempre tuve una enorme curiosidad por conocer los por qué de la táctica de algún equipo. Uno tiene que entender que el éxito no es una situación ocasional, sino que es un proceso de trabajo. El haber jugado en tantos equipos importantes, me llevó a tener una carrera importante desde lo curricular y a poder hacer también hacer un paso a paso en función de querer dirigir.

-¿Cuánto aporta haber estado en Europa para poder aconsejar a los jugadores?

-Uno ve cosas diferentes cuando pasa por distintos juegos. Es muy común que los futbolistas hoy tengan algunos caprichos y uno tiene que saber manejarlos. Hoy hay chicos que son estrellas y dejan de ser pibes. El jugador argentino vive a sus tiempos y a sus formas. El jugador europeo tiene otras etapas. Poder estar en Europa te da respeto por el orden jerárquico. Hay un presidente, por debajo está el manager y después el técnico y casi nada salta por encima de esas estructuras. Son situaciones que hay que vivirlas para saber cómo resolverlas. Además, uno comparte con jugadores y entrenadores que te nutren. Me ha tocado que me dirija quien hoy es el técnico de la selección inglesa (Roy Hogdson), que en su momento estaba en Inter. Uno se queda con esas cosas, si alguien tiene el interés por aprender y cuenta con la capacidad de entender que hay gente que te ayuda a pensar de forma diferente, eso es vital para aprender.

-¿Cuál es tu idea para un equipo?

-Uno ha aprendido en este tiempo, que la mejor forma de atacar es siempre cuando uno se defiende bien. No sirve eso de atacar desmedidamente, sin encontrar un método que te lleve a hacerlo de la forma adecuada. Me parece que el equilibrio entre lo que puede ser ofensivo y lo defensivo, te va a llevar al éxito. Hay que saber cómo entrenarse, entendiendo cómo atacar. Pretendo que mis jugadores puedan comprender cómo defenderse y cuándo atacar. Tener opciones para hacerse del balón. Un equipo inteligente, que pueda administrar las dos facetas del juego. Hoy está la tecnología que te ayuda a trabajar, sino no lo usas, sos un tonto.

-Bueno Barcelona, tiene un sistema defensivo que le permite toda esa postura ofensiva que avasalla.

-Totalmente. Tiene jugadores de muy buen pie que son inteligentes tácticamente. No adoptan posiciones fijas, predominan y desgastan al rival. Aun cuando los rivales se defienden bien, les genera opciones. Y ha creado en todo este tiempo, miedo de jugar contra Barcelona. Eso es respeto y jerarquía. Hasta eso es una forma de defenderse. El rival de turno no los marca como podría marcar a otro equipo porque tienen miedo de un papelón. Todo eso lo lograron entendiendo que hay un equipo por encima de todas las individualidades que ellos tienen.

-Si pudieses elegir equipos que se identifican con lo que a vos te gusta, ¿cuáles serían?

-Lo real es que uno se tiene que adaptar a los jugadores que tiene. Como primordial, uno quiere equipos ofensivos. Miro a los equipos de Mourinho que saben defenderse bien, que son verticales, son veloces. El Atlético de Madrid, está haciendo cosas extraordinarias. Más allá del sistema que utilice este Boca, ha sido un equipo que se consolidó y que siempre defendió bien, lo ha respetado y ha atacado bien.

-Este primer paso que querés dar, ¿te gustaría que fuese en la Argentina o no tenés un lugar en especial?

-En realidad, me gustaría que fuese en la Argentina. Uno confía en todo lo que aprendió, por lo tanto, si las puertas se abren en otro país no tendría problema en hacerlo.

-Además, no es tan fácil entrar al círculo del fútbol argentino

-Es verdad. Pero hoy en día hay que estar informado. Si me pongo en el papel de dirigente y quiero contratar a Pascual Rambert, me sentaría a hablar con él para saber qué propone. No se puede contratar a alguien por lo que hizo en su carrera o por una trayectoria importante como jugador.

-¿Qué te pasa cuando ves como está Independiente?

-Se ha cortado mucho la brecha de las posibilidades de los equipos grandes y los más chicos. Para irse afuera ya el jugador no necesita de un equipo grande. Es por eso que no tienen tantos valores los equipos grandes. Y los equipos chicos, con mucho orden y sabiendo qué deben potenciar de sus recursos crecieron exponencialmente. Por eso emparejaron el poder y eso complica a aquellos equipos grandes que no lo hicieron de esa manera. Cuando los equipos empiezan a jugar sólo para ganar están complicados, pierden el eje. Y eso les pasa a los equipos grandes. Cuando se sienten presionados, no saben cómo asimilar esa ciega obligación.

-¿Qué Ligas son las que más te gustan mirar?

-Me gusta mucho la liga española, porque más allá de que hay diferencia entre los equipos grandes con los chicos, todavía es una competencia en donde no se cuestiona tanto que los equipos no intenten ganar. Casi todos pregonan por tratar de jugar bien, como sucede en la liga inglesa. En la Premier Legue se piensa en darle buen juego a la mayoría de sus equipos. Me encantaría el día de mañana poder dirigir en Europa. Son todas Ligas que seducen al ojo de cualquiera. En Europa, el jugador es muy sincero en todo lo que te ofrece.

-Bueno, hay una puerta más abierta al técnico argentino.

-Si me parece que sí. En Europa confían más en lo que les pueda dar un entrenador. Miran en lo que están contratando. El caso del Cholo es emblemático, Pellegrino, Pochettino, Cúper, mucho antes. Hay entrenadores argentinos muy preparados. Por eso creo que hay más entrenadores argentinos dirigiendo en Europa que los brasileños. Ojalá pueda llegar a ese lugar también.

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