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Thierry Henry volverá al Arsenal a préstamo mientras dure el receso invernal de la Major League Soccer. El Emirates Stadium lo espera para que despliegue su magia una vez más.

Cualquier jugador de fútbol que pueda tocar la Copa del Mundo está un escalón por encima del resto de sus colegas. Si a eso se le suma que ganó los torneos más importantes a nivel de clubes pasa a un selecto grupo que sólo integran un puñado de futbolistas.

Thierry Henry es un ícono del fútbol moderno. Algunos dirán que está en Estados Unidos engrosando sus cuentas bancarias, pero si así fuera, Arsène Wenger no le abriría las puertas del Arsenal nuevamente para que juegue durante el receso de la Major League Soccer. Es cierto, no tendrá la misma velocidad que en sus épocas doradas, cuando simplemente hacía lo que quería dentro de la cancha. Era la punta de lanza de un equipo temible que bien ganado tuvo el apodo de Los Invencibles mientras forjaba un invicto que llegó a 49 partidos e incluyó un título de Premier League en la temporada 2003-2004.

Fino, de una calidad excelsa y un temperamento ganador, Henry se ganó el corazón de los Gunners ni bien llegó al club del norte de Londres y por eso pasó allí nueve temporadas, en las que cosechó siete títulos, todos a nivel local: dos Premier, tres FA Cup y dos Community Shield. Durante casi una década hizo vibrar al antiguo estadio de Highbury dando espectáculos junto al controversial Fredrik Ljungberg, el magnífico Dennis Bergkamp, con quien formó una dupla de ataque letal, y compañía. Un equipo sin fisuras al que sólo le faltó la consagración a nivel continental para ser reconocido por los exitistas que sólo valoran a un plantel si gana lo máximo.

Además de ser un fenómeno en materia futbolística, el delantero nacido en Les Ulis es un showman y quizás esa haya sido una de las causas por la que no estuvo más tiempo en Barcelona, donde amplió sus vitrinas con una Champions League y el Mundial de Clubes en la temporada 2008/09. Pero sus cualidades son indiscutibles y el mismo Pep Guardiola, que más de una vez lo tuvo que apuntalar puertas adentro para que se brindara por el equipo, también lo elogió a más no poder luego de alguna que otra noche inolvidable en el Camp Nou. Un jugador indispensable por la banda que también puede resolver solo en el medio del área es tentador para cualquier técnico y Wenger y Guardiola pudieron disfrutarlo en plenitud.

Durante poco más de un mes, Henry volverá a ser Gunner y la ausencia de Gervinho, que irá a jugar la Copa de África para Costa de Marfil, le abre una puerta para aunque sea disputar algunos minutos en cancha por partido y enloquecer a los hinchas que, conocedores de la habilidad del francés, seguirán esperando lo inesperado.

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