thumbnail Hola,

A sólo año y medio de haber ascendido a primera, Tijuana podría albergar al campeón de México y la Copa Libertadores en espacio de meses.

Hace doce meses, Tijuana era una manojo de nervios. La primera probadita de primera división parecía terminarse prematuramente. Una gran inversión de dinero no era suficiente para escapar de los últimos lugares de la tabla general.

El técnico héroe del ascenso, Joaquín del Olmo, se iba cesado. El Estadio Caliente pasaba factura sobre el local, con el brutal horario de mediodía aunado al pasto sintético que irónicamente apoyaba a la visita pese al desconocimiento del mismo. Tijuana era un misterio, una curiosidad. Esta era la ciudad que por muchos años fue blanco de las críticas, un hervidero de violencia, un microcosmo de los problemas de México.

Los Xolos significaban un escape de eso, una oportunidad para un renacer, la enésima presentación al resto del país como una urbe que ofrecía mucho más que la leyenda negra que la rodeaba ya desde hace mucho tiempo. Ahora, los comentarios eran en base a rivalidad, esa carga normal entre aficionados del fútbol para querer minimizar al rival. Tijuana adquiría otra imagen, una que lamentablmente podía desaparecer gracias a la tabla de cocientes.

Llegaba Antonio Mohamed. El "Turco" fue gran jugador en la liga mexicana, pero como técnico no había hecho absolutamente nada en nuestro país. Otra incógnita, otra curiosidad más de la frontera que desafiaba nuevamente lo considerado normal en las otras 31 entidades federativas del país. Mohamed no fue bombero, fue mago, y la salvación se consiguió con pase a la liguilla bajo el brazo, cerrando un excelente Clausura 2012.

Tras el verano, la inversión tijuanense fue más callada, los movimientos parecían ser más importantes por los que se iban, no los que llegaban. José Sand y Egidio Arévalo, piedras angulares de la salvación, emigraban. Llegaban desconocidos como Cristian Pellerano y comodidades que parecían estar ya fuera de su mejor momento, como Alfredo Moreno.

Pese a la nueva incertidumbre, a la manera tan poco convencional de hacer las cosas de una ciudad que siempre fue identificado deportivamente con el beisbol y el box más que con el deporte rey del pueblo mexicano, Tijuana se fajó y fue protagonista del torneo mexicano, a tal grado de que arrasó muchas semanas con el primer lugar. Terminando finalmente en segundo, Xolos hizo válidos los nuevos pronósticos que lo avalaban como favorito.

De cara a la primera final liguera de su historia, Tijuana levantó la mano al igual que Toluca para determinar que, en efecto, el primer lugar y el segundo lugar de la tabla debían disputar el campeonato del torneo. Si bien Toluca posee el infierno, Tijuana posee al estadio (y la afición) más caliente del fútbol mexicano.


Artículos relacionados