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UEFA Liga de Campeones

  • 6 de noviembre de 2012
  • • 14:45
  • • Estadio Santiago Bernabéu, Madrid
  • Árbitro: C. Çakιr
  • • Espectadores: 74932
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Real Madrid rescató un punto ante Borussia Dortmund

Real Madrid rescató un punto ante Borussia Dortmund

Getty Images

Con un gol de Ozil sobre el final, el Merengue lo empató 2-2 ante el equipo alemán que es líder del Grupo D con ocho puntos.

El Real Madrid salvó un punto ante el Borussia Dortmund en el último momento de un partido nuevamente primoroso, sobre todo en su primera parte. Y si la clasificación para los merengues sigue encaminada es sólo gracias a un oportuno gol de falta de Mesut Ozil sobre la bocina, cuando la derrota ya se mascaba en el ambiente. Y es que el equipo alemán volvió a demostrar una vez más lo buen equipo que es, ante un Madrid que por momentos no sólo fue inferior, sino que ni siquiera era capaz de disimularlo. Mourinho tuvo que hacer un doble cambio al descanso incluso, con 1-2, deshaciendo una dupla Xabi-Modric que no funcionó en absoluto. Pero ni con ésas, sólo el corazón aupó al Real Madrid a un empate que al final encontró casi de casualidad en el último momento. Reus había adelantado a los amarillos, y el gol de Gotze a las puertas del descanso anulaba el empate momentáneo de Pepe. Afortunadamente para el madridismo, entre Ozil y el Manchester City, sus opciones de clasificación se mantienen intactas.

No está tan claro ya el liderato final. Y es que Real Madrid y Borussia Dortmund llegaban jugándose la primera posición del bien llamado grupo de la muerte de la Champions. Y eso sí, desde el primer minuto de partido, ambos estuvieron a la altura de lo que había en juego. Con un encuentro de muchos muchos quilates en un Bernabéu tomado parcialmente por una marea amarilla que acentuaba si cabe un poco más el pulso de poder a poder que se vivía sobre el césped. Y es que si alguien esperaba que el miedo escénico pudiera atenazar al Borussia, los jugadores amarillos se debieron dejar los nervios en Dortmund. Si no, más lejos aún.

Al igual que ya hicieran en el Westfalenstadion, los pupilos de Jurgen Klopp miraron directo a los ojos al todopoderoso Real, al que no le respetaron ni en su feudo. Con un esquema y un concepto idéntico, parece que el equipo blanco no aprendió nada del partido de hace quince días, pues con el balón en los pies no encontraba ni los huecos entre líneas con Ozil e Higuaín, ni el desborde por las bandas de unos Di María y Ronaldo fallones. Y mientras del otro lado, los jugadores visitantes demostraban un vigor muy superior, haciendo de cada balón recuperado un contraataque de los que si no hieren, se quedan cerca. Ya lo dijo José Mourinho, el Dortmund es un equipo como para optar a la Champions. Y volvió a demostrarlo en una primera parte excepcional.

De hecho, no es casualidad que pegara primero en el marcador, y es más, que se fuera con ventaja de 1-2 al descanso. Con dos goles casi calcados. Dos balones aéreos al que no aciertan a despejar ni Pepe, en el primero, ni Varane, en el segundo. El rechace cae en la banda donde, en el primero Reus le gana la espalda a Arbeloa, y en el otro es Grosskreutz el que coge el sitio de Ramos. Ambos se cuelan hasta la cocina con el balón controlado y, mientras que Reus dispara con virulencia, Grosskreutz decide asistir a Gotze en el centro para que sea el ‘10’ amarillo el que marque ante la salida de un Casillas que quizás sí pudo hacer algo más en el primer gol, no tanto en el segundo. Dos goles idénticos a un Madrid impotente.

Y es que, con una pareja de mediocentros que parecen inmiscibles, si llegaba a la portería de Weidenfeller era en acciones aisladas. Lo fue un pase interior a Higuaín que no alcanzó cuando estaba solo. Lo fue también otro pase profundo a Higuaín cuyo centro a Ronaldo fue demasiado alto para que el portugués rematara cómodamente cuando estaba solo dentro del área. Lo fue también un mano a mano que tuvo Ronaldo, precisamente de un pelotazo de Varane cuando había salvado in extremis un mano a mano de Reus, y que el luso también lo falló, como casi todo esta noche. Incluso el gol blanco llegó en una jugada aislada, un rechace a un córner donde Pepe cabeceó el centro de Ozil como si hubiera sido el mismo Camacho. Si hubiera tenido  un bisonte enfrente seguro que le habría derribado del mismo testarazo.

Era entonces el gol del empate momentáneo, de lo poco que logró levantar al aficionado blanco de su asiento. Y seguramente por ello, Mourinho movió el banquillo al descanso dando entrada a Essien y Callejón en lugar de Modric y un Higuaín errático, y parecía que también tocado físicamente. Quién sabe si con Benzema también lesionado, Mourinho llegó a echar de menos en algún momento a Morata, al que descartó sin molestia alguna. Aunque eso sí, Callejón lo puso todo de su parte para que no fuera así, con tres grandes ocasiones casi seguidas en el primer cuarto de hora de la segunda mitad. Especialmente, un gol que anularía el turco Çakir por un fuera de juego de ésos de necesitar ver diez repeticiones.

Ocasiones que lanzaron al Madrid, pero más por corazón que por disciplina táctica. Con lo que en cuanto se diluyó ese ímpetu al cuarto de hora, el partido volvió por sus fueros, con un Borussia muy bien plantado sobre el césped, sobrado incluso por momentos, frente a un Madrid sin suficientes ideas ni suficientemente bien ejecutadas como para alcanzar al área contraria siquiera. Sólo le quedaba abonarse a la épica a los pupilos de un Mourinho que quiso contribuir a ello dando entrada a Kaká por Arbeloa. Y casi le sale bien en la primera jugada, donde una internada de Kaká acabó con un paradón a bocajarro de Weidenfeller a Ronaldo, y un posterior derribo de Kehl al propio Kaká. Era el segundo penalti que reclamaba el Bernabéu, unido a unas manos en el área, más un gol anulado.

Sería un poco más tarde, en el minuto 86 cuando el Real Madrid lograse el empate merced a un saque de falta directo de Mesut Ozil que entró pegado al palo corto con la colaboración de un contemplativo Weidenfeller. Se repetía la historia, de tintes épicos como ante el Manchester City. De nuevo salvados sobre la bocina, esta vez en un partido donde nunca terminó de imponer su supuesta superioridad. El primer puesto del grupo se complica ahora pero, gracias al gol de Ozil y al despropósito del Manchester City ante el Ajax, la puerta para la clasificación sigue abierta. Eso sí, estos dos encuentros deberían hacer encender la alerta amarilla en la Casa Blanca.

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