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Primera División

  • 12 de enero de 2013
  • • 14:00
  • • Estadio El Sadar, Pamplona (Iruñea)
  • Árbitro: Carlos Clos Gomez
  • • Espectadores: 16366
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Real Madrid frena su escalada en Pamplona

Real Madrid frena su escalada en Pamplona

Getty Images

Partido insufrible sin apenas ocasiones. Real Madrid echó de menos a sus jugadores ausentes. Mourinho aprovechó para rotar. Kaká expulsado, estuvo cuarto de hora sobre el césped.

Real Madrid frena la escalada en su recuperación con un partido gris del que no pudo rescatar los tres puntos, arriesgándose a quedar a dieciocho del Barcelona como colofón final a la nefasta primera vuelta de Liga. No pudo ganar al Osasuna, aunque dadas las bajas, los más optimistas verán el lado positivo al punto rescatado, por aquello de no haber salido derrotado ante un equipo con muchas más urgencias. Sea como fuere, no pasará a la historia un encuentro sin apenas ocasiones. Ambos equipos estaban saciados con el empate a nada desde antes del pitido inicial.

Llegaba el equipo blanco a Pamplona con muchas ausencias, con tres defensas en el once titular que no son de los más habituales, sin Cristiano Ronaldo, sin Pepe ni Sergio Ramos, y con la magia de Ozil y Benzema en el banquillo. Y lo cierto es que los echó de menos. Porque no se vio ni mucho menos a un equipo arrollador, sino más bien a uno previsible y poco incisivo ante un Osasuna serio, formal, sin cometer errores, confiado a sus opciones en las siempre mal defendidas jugadas a balón parado. Lo que se tradujo en una primera parte gris tirando a insufrible. Con mucha táctica, pocas luces, y menos ocasiones aún.

Apenas un par de ellas para el bando blanco, y originadas sobre todo por la salida de Andrés Fernández de sus dominios. La primera, mediada la primera parte, después de un pase profundo de Xabi a Higuaín. El Pipita regateó al cancerbero rojillo pegado a la línea de cal, pero su centro al área no encontró rematador. Sí lo encontró Callejón en una jugada similar en los albores del descanso. Modric buscó al granadino en profundidad, y ante la salida de Andrés Fernández, centró atrás para que Coentrao, sin portero, rematara fuera. Y prácticamente nada más en las porterías, contando con un tiro desviado de Cejudo. El resto, estéril e impreciso mediocampismo.

E idéntico guión tuvo la segunda mitad. Osasuna pareció estirarse un poco en los inicios, consciente de que se jugaba más que el Real Madrid en su carrera por abandonar el farolillo rojo de la clasificación. Sin embargo, sólo lo pareció. Se quedó en un par de disparos desviados y otro que obligó a Iker a conceder un córner. Mientras que el Real Madrid fio sus posibilidades de gol a los desmarques esporádicos de Higuaín. Muy poco.

Si a Osasuna le hubieran dicho en verano que iba a rascarle un punto al Real Madrid, seguro lo hubiera firmado. Y si al Real Madrid le hubieran dicho este mismo sábado a las 19:30 que saldría de Pamplona con su imagen intacta dadas todas las bajas que tenía, seguro que también hubiera firmado. De ahí seguramente que aun empatando a nada, ambos equipos estuvieran satisfechos con el devenir del encuentro. No lo estarían tanto los aficionados, del color que fueran, pero seguro que sí los entrenadores y jugadores.

Mourinho probó en la segunda parte aún así dando entrada a Benzema, Kaká y Ozil por Higuaín, Di María y Modric, algo más de fantasía sin tampoco desdibujar mucho el esquema. Aunque le duró poco la apuesta, y es que Kaká fue expulsado cuando apenas llevaba cuarto de hora sobre el césped. Vio una primera amonestación en un salto, y la segunda por interrumpir el saque rojillo a una falta. Absurdo para un partido para nada violento, en lo que es la tercera expulsión merengue en tres partidos del 2013.

Sea como fuere, fue lo único que animó algo el partido en los quince minutos finales, agitando no sólo al Osasuna, sino también al Real Madrid. Clos Gómez anuló un gol a Callejón por un fuera de juego de milímetros. Damiá puso al madridismo el corazón en un puño con un chutazo desde fuera del área que se marchó alto por poco. Y poco antes del final, El Sadar pidió un penalti de Albiol sobre Armenteros que no parecía. A pesar del arrebato final, el sino del partido no cambió. Desde el primer momento se vio que estaba destinado a un empate a nada. Y así fue. La Copa ante el Valencia será otra historia. Debería.

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