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UEFA Liga de Campeones

  • 21 de noviembre de 2012
  • • 14:45
  • • Etihad Stadium, Manchester
  • Árbitro: G. Rocchi
  • • Espectadores: 45740
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El Real Madrid clasifica a octavos de final por la puerta atrás

El Real Madrid clasifica a octavos de final por la puerta atrás

Getty Images

El club blanco arrolló en el primer cuarto y se dejó llevar. Los citizens mejoraron cuando Mancini cambió de dibujo. Kun marcó de un penalti muy debatible donde Arbeloa vio la roja

El Real Madrid ya está en octavos de final de la Champions League en lo que fue seguramente la mejor noticia para los merengues en el Etihad Stadium. Que no la mejor enseñanza. Pues el Real Madrid desperdició una oportunidad inmejorable para dar un golpe en la mesa y enviar un aviso a toda Europa por no aprovechar lo suficiente unos primeros veinte minutos donde tuvo a los citizens a su merced. Benzema marcó un gol, pero pudieron ser muchos más. Y a partir de ahí, en cuanto Mancini cambió de dibujo táctico, el Real Madrid se dejó llevar hasta el punto de que pudo pagarlo más caro aún de lo que lo hizo. Agüero marcó el empate a falta de veinte minutos en un penalti de Arbeloa que le costó la expulsión cuando no parecía merecer ninguna de las dos sanciones. Algo que irritó sobremanera a un Mourinho que seguro que obviará después que su equipo estuvo deambulando sobre el césped durante los tres cuartos de hora anteriores al empate. Un muy buen resultado a la postre para los blancos, gracias entre otras cosas a alguna acción milagrosa de Casillas, pero una mala imagen para lo bien que pintaba el partido para el Real Madrid.

Y es que el partido no pudo empezar mejor para los soldados merengues en el Etihad Stadium. Roberto Mancini apostó de inicio por un dibujo al que parecieron no acomodarse sus propios jugadores, con una defensa de tres con dos carrileros. Y es que en los primeros 25 minutos de partido el Manchester City estuvo completamente desaparecido ante un Madrid arrollador que, si no metió cinco goles en el primer cuarto de encuentro fue sólo porque el dios del fútbol no quiso. Porque desde luego que merecerlo, lo mereció. Y ocasiones no le faltaron tampoco.

No obstante, Karim Benzema aprovechó una de las primeras oportunidades en el minuto nueve para adelantar al Real Madrid en el electrónico. El francés le ganó la espalda a un Maicon que parecía que no iba con él la cosa y remató a gol desde al área pequeña un centro lateral de Di María en lo que fue la mejor muestra del desconcierto que reinaba en el cuadro citizen. Aunque no la única. Y es que después del gol, Sami Khedira tuvo dos remates que se marcharon fuera por poco, y luego un mano a mano donde se le apagaron las luces ante Hart.

Muchos pensaban entonces que si le hubieran caído esos balones a otro jugador madridista, la historia hubiera sido distinta. Pero poco después, Ronaldo también falló su correspondiente mano a mano ante Hart. Intentó una vaselina que se quedó corta, y al rechace del defensa bajo el larguero tampoco supo ni acertar con el tiro a puerta, ni con la posible asistencia a un Benzema que estaba solo. La portería del Manchester City se le había hecho al Real Madrid tan pequeña como ellos mismos hacían parecer a los jugadores citizen. Y lo lamentarían.

Y es que mediada la primera parte, Roberto Mancini decidió cambiar de nuevo a una defensa de cuatro, y el Manchester City recuperó esa solidez que se le presuponía y que estaba diluida hasta ese momento. Y el caso es que, desde entonces, el Real Madrid no volvió a encarar ya casi más al cancerbero inglés. No le preocupó ceder la posesión al cuadro local en un intento de aprovechar los contraataques, como había hecho el mismo City en el Santiago Bernabéu, sin embargo no acertó a encontrar ninguno. Y al contrario, con el control del balón, el Manchester City poco a poco se fue creciendo, se lo fue creyendo. Máxime cuando, tras el descanso, Javi García reforzó la medular del cuadro inglés, desconectando los hilos merengues en ataque.

Hasta el punto de que Casillas tuvo que esforzarse al máximo para contrarrestar las acometidas del City. Primero, abortando un mano a mano tras un mal control de Agüero nada más regresar del descanso. Pero sobre todo a la hora de partido, despejando con el pecho y sobre la línea de gol un remate del Kun a bocajarro a centro-chut de Maicon. Arbeloa perdió su marca, pero el ‘Santo’ no perdió sus reflejos. Aunque eso sí, diez minutos después, Casillas ya no pudo hacer nada ante el Kun cuando dispuso de un lanzamiento de penalti. Pena máxima que concedió el trencilla italiano en una acción del propio Agüero con Arbeloa que no parecía punible para nada, sino más bien un tropiezo mutuo.

Sea como fuere, acción que le costó un gol y la expulsión del salmantino a un Real Madrid que llevaba demasiados minutos a la espera de un destello individual como para plantarle cara colectivamente al cuadro inglés. De ahí que el partido muriera con el equipo blanco metido en su propio campo, cuando podía haber salido del Etihad Stadium con una goleada histórica en casa de uno de sus más fuertes rivales europeos a corto o medio plazo. Lo desaprovechó, y lo acabó pagando.

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