Y ahora ¿cuál es la excusa, José?

Colombia tenía asegurado su cupo en el Mundial de Rusia y terminó cediendo terreno para clasificar.
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 Para ser hincha colombiano hay que tener el corazón duro, fuerte y sano. Pues lo que mostró Colombia ante Paraguay fue una dura prueba para los millones de latidos que vibraron con el partido.

Jugar pésimo, gritar a rabiar un golazo de vaselina de Falcao, saborear la gresca rusa y de repente...nada.
 
¿Pero quién tiene la culpa de la derrota y de dejar escapar el piquete directo a Rusia?

Pekerman tuvo lo suyo. Cuando el partido iba a favor de Colombia, faltando 10 minutos, era el momento de cerrar el partido. Teniendo la pelota y no prestársela al rival. Un Paraguay urgido y con mejor físico y ganas que los propios cafeteros.

Antes de los goles, decidió sacar a Cuadrado, cuando los defensas paraguayos estaban partiéndolo a patadas y pintándose de amarillo, generando faltas cerca al área.

Sacó a Cardona, a un desaparecido Cardona que en El Segundo tiempo no la vio.

Y por último, y he aquí el error fatal, sacar a Abel Aguilar por Wilmar Barrios. Aguilar era el único que tenía el dominio del balón y daba pausa a un juego que Paraguay vivía al límite.

De hecho, por el vértigo de Barrios en una salida fue que llegaron los goles, en errores saliendo que terminaron sorprendiendo a una pésima y confiada defensa que terminó pagando.

Muchos dirán que el técnico no juega y que los jugadores fueron los que se confiaron y los que se durmieron dejando escapar la victoria.

Pero bien lo hemos visto a lo largo de estas eliminatorias. ¡Pekerman ya no es el mismo! Sus ideas no son claras y sus acciones en los partidos menos. ¿Será que ya no le responden los jugadores?

Quedan tres puntos vitales y las casillas de Pekerman deben estar bien puestas. No hay lugar para errores ni mucho menos para experimentos o favores.

Ante Perú hay que poner a los que mejor estén y a los que mayor experiencia tengan.