Ospina: entre la salvación y el purgatorio

El arquero del Arsenal pasa por un complicado momento anímico con la Tricolor, sin embargo sigue siendo la mejor opción de Pekerman en el arco.
El artículo sigue a continuación

La posición de arquero suele ser una de las más ingratas en el mundo del fútbol, en cuestión de minutos se puede pasar de la gloria absoluta de una atajada volando de palo a palo, y al otro se puede ser condenado por un error tan simple como no hablar con la defensa y pedir espacio para ir por el balón.

David Ospina sabe bien lo que implica estar parado bajo los tres palos, sabe lo que es aguantar sobre la espalda el peso de una tribuna que a veces apoya y a veces insulta, en ambos caso la algarabía parece posarse sobre el número uno, que no puede ser juzgado por un par de errores, aunque estos impliquen estar un poco más lejos de Rusia.

La de ayer es una noche para el olvido, cinco minutos fatídicos y que a pesar de sus implicaciones deben ser superados rápidamente, Paraguay ha quedado atrás y los ojos y la mente deben estar puestos en Perú, sin embargo el estado mental del #1 de Colombia va a ser determinante a la hora de definir la clasificación.

Ospina ha sido el héroe de mil batallas en Colombia, gracias a su profesionalismo y talento los de Pekerman han conseguido nueve puntos que parecían imposibles. Es momento de rodear al que se para en la raya y le pone el pecho a cada pelota en nombre del país, en primer lugar porque se lo merece y en segundo y más importante, porque si no es Ospina a los cafeteros no les quedan mejores opciones para ponerse los guantes.