Universidad de Chile no negocia sus intenciones para crecer
Venció a Everton, como visitante, y escaló hasta la cima del torneo. El conjunto local terminó jugando con nueve hombres.

¿Universidad de Chile se quedó con un premio grande? Puede ser, si se miden los 90 minutos y no sólo los últimos 15, cuando jugó con dos hombres más que su rival. ¿El empate era quizá lo más justo? Tal vez. ¿Everton dominó las acciones durante una gran parte del partido? Sí, quedó claro. ¿Las expulsiones terminaron de desvirtuar el encuentro? También está claro. Este duelo, correspondiente a la sexta fecha del campeonato chileno, pudo dejar varios debates –futbolísticos, por supuesto- para profundizar y algunas afirmaciones. Sin embargo, más allá de las posibles discusiones, hubo también una sentencia que se repite a diario: la U no negocia sus intenciones para crecer.

¿Cuáles son esas intenciones? Tratar bien el balón, priorizando el juego por abajo, la salida limpia desde la defensa, la libertad que se le da a Yeferson Soteldo para moverse y crear, la cantidad de hombres que se posicionan en campo contrario, buscar más la portería adversaria antes de pensar en la propia, y arriesgar más de la cuenta, dejando tres futbolistas en el fondo, casi para marcar mano a mano.

Puede gustar más o menos la estrategia de Ángel Guillermo Hoyos. Puede servir para terminar con una alegría y con alguna bronca. Ahora bien: el técnico argentino no negocia su sentimiento y tampoco lo esconde.

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