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La tercera fecha del Apertura 1991 registró la exigua cifra de sies tantos, que se marcaron en cuatro partidos. Los otros seis terminaron 0 a 0 y hubo 11 expulsados.

Tanto periodistas como hinchas suelen quejarse del pobre nivel del fútbol argentino, de que los partidos son aburridos y de que cada vez es más difícil ver jugadores de gran calidad. Sin embargo, todas las épocas tuvieron momentos en los que el juego parecía languidecer.

El torneo Apertura 1991 es dueño del menor promedio de gol de la historia de los campeonatos cortos del fútbol argentino: finalizó con una media de 1,93 tantos por partido. Pero eso no es todo: en aquel certamen se produjo la fecha con menos goles en la historia: fue la tercera, en la que hubo apenas seis conquistas, producto de tres triunfos por 1 a 0 y otro por 2 a 1. El resto de los partidos finalizó sin goles. La sequía de gritos contrastó fuertemente con el alto número de expulsiones: 11.

Aunque la frase hecha marca que “antes se jugaba mejor”, dicha sentencia no aclara cuándo ni cómo. Evidentemente, en aquel Apertura 91 muy buen fútbol que digamos no se veía. Los equipos arriesgaban poco y abusaban del recurso de darle la pelota a su arquero, que por entonces todavía podía tomar el balón con la mano tras el pase atrás con el pie de un compañero, regla que cambiaría al año siguiente. Por momentos los partidos se hacían intolerables. Otro factor que no ayudaba era que las victorias daban sólo dos puntos, apenas uno más que el empate.

Aquella fecha 3 se inició el viernes 13 de septiembre con la victoria de Boca sobre Ferro en La Bombonera. Allí se produjo uno de los goles de la fecha. Fue a través de Ariel Boldrini, que en el último minuto del primer tiempo le dio la ventaja al Boca que dirigía Oscar Tabárez. El Ferro de Timoteo Griguol lo tuvo a mal traer pero Boca resistió con la garra de Blas Giunta y una destacada actuación de Navarro Montoya. El resto de los partidos se jugó el domingo 15, jornada en la que se marcaron los cinco goles restantes.

Uno de los partidos destacados fue el clásico de Rosario. En Arroyito, Central venció a Newell’s, que venía de ser campeón,  por 1 a 0 con gol de Marcelo Delgado a los 22 minutos del primer tiempo. Fue un duelo caliente de principio a fin que terminó con seis expulsiones, tres por lado.  Juan Bava le mostró la tarjeta roja a Ariel Cuffaro Russo, Silvio Andrade, Delgado, Julio César Saldaña, Mauricio Pochettino y Fernando Gamboa. En un solo partido hubo la misma cantidad de expulsiones que goles en toda la fecha.

El partido del día, por lo menos en cuanto a cantidad de tantos, lo protagonizaron en Vicente López, Platense y Talleres de Córdoba. Fue victoria para la visita con goles de Mario Bevilacqua y el paraguayo Juan Carlos Ruiz Díaz, que además fueron los mejores jugadores del ganador. El arquero uruguayo Javier Zeoli en contra de su propia valla marcó el tanto del Calamar. En este partido hubo dos expulsiones: Alfredo Maldonado en Platense y Elvio Vázquez en Talleres.

Cinco míseros goles se contaban en aquella pobre fecha del Apertura 91. En Liniers, el Vélez de Héctor Veira no podía vencer la resistencia del bloque defensivo que le había planteado Deportivo Español, con Pedro Catalano en el arco. En un partido aburrido y sin llegadas, el cero se quebró a tres minutos del final con una jugada de pelota parada. Norberto Ortega Sánchez mandó el centro, Oscar Ruggeri la bajó en el segundo palo, José Turu Flores la peinó y el Gallego Esteban González de cabeza estableció el 1 a 0 definitivo, para subir a seis el total de goles.

Los otros seis partidos terminaron 0 a 0.  Independiente estuvo cerca de llevarse un buen triunfo ante Unión en Santa Fe, pero Nery Pumpido tuvo una gran tarde y, según la revista El Gráfico, el árbitro Juan Carlos Crespi no cobró un claro penal contra Daniel Garnero, lo que podría haber aumentado la cuenta de la fecha a siete goles. Lo que sí hubo en este partido fueron expulsados: Oscar Leguizamón por el lado de Unión y Domingo Acevey por el de Independiente.

La nota violenta de la jornada estuvo en Avellaneda. Allí, el partido entre Racing y River estaba 0 a 0 y se suspendió a los 28 minutos del segundo tiempo cuando un proyectil impactó en la cabeza de Angel Comizzo. El arquero sufrió pérdida momentánea de conocimiento  y un corte en su cuero cabelludo. Luego, River ganaría los puntos por decisión de la AFA. Roberto Perfumo dirigía a Racing mientras que en River, que sería el campeón, el técnico era Daniel Passarella y en la delantera jugaban Ramón Díaz, que sería el goleador del torneo con 14 goles, y Ramón Medina Bello.  Este partido también sumó un expulsado: Fabían Basualdo, por juego brusco.

El resto de los partidos terminó 0 a 0. La crónica El Gráfico de aquel entonces consigna que en el partido entre Argentinos y San Lorenzo hubo sólo dos situaciones de gol para los de La Paternal y un tiro de Czornomaz desde 40 metros para los de Boedo. Quilmes y Estudiantes directamente no generaron peligro, al igual que Belgrano y Mandiyú. En Gimnasia – Huracán, los dos arqueros salvaron a sus equipos. Enzo Noce mantuvo el cero para los de La Plata al taparle un tiro libre a Claudio Borghi, mientras que Gabriel Puentedura fue determinante para los de Parque Patricios con una atajada destacada ante Hugo Romeo Guerra.

Seis goles, seis partidos terminaron cero a cero, seis expulsados en un partido y 11 en total. Fue la tercera fecha del Torneo Apertura 1991. Fue tan pobre que amerita recordarla para saber que partidos malos hubo siempre, no son patrimonio exclusivo del presente, que a veces, de vez en cuando, también nos sorprende con buenos espectáculos.