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¿Paris Saint-Germain tiene las armas para hacer dudar al Barcelona? Un repaso por las diferentes opciones disponibles...

El aspecto simbólico de este ida y vuelta contra el mejor equipo del mundo pasará rápidamente a un segundo plano cuando el Paris Saint-Germain vaya al fonde de la cuestión. Desde hace muchos años, el Barcelona acentúa su supremacía en Europa, pero esta hegemonía no impide que el club catalán sufra algunos contratiempos, puntuales pero que pueden ser fatales, en el cuadro pincipal de la Champions League. Pocos equipos pueden presumir de loséxitos del Barça. El desafío para el PSG es inmeso, aunque el equipo de la capital francesa no tenga más que un puñado de referencias. Las analizamos:

¿JUGAR O DESTRUIR EL JUEGO?
En los hechos, dos clubes, el Inter y el Chelsea, pudieron voltear en la era reciente a la máquina azulgrana en la competición más importante del Viejo Continente. Dos esquemas tácticos y una opción común, defenderse muy atrás. Esta es la primera opción, a veces un arma de doble filo, para frustrar el control colectivo del Barcelona. Esta misión, sin embargo, tiene varios requisitos. El primero concierne a la disciplina colectiva. Incluso con espacios reducidos, Barcelona deja siempre su impronta si el trio Busquets-Xavi-Iniesta está alineado en la mitad de la cancha.

Ganar la batalla del mediocampo no es suficiente si estos pasadores sutiles no puede encontrar espacio para acelerar el juego entre las líneas y multiplicar los cambios de ritmo. Un bloque muy retrasado y compacto permitirá al adversario reducir la verticalidad del juego barcelonista, pero esta opción necesita rigor en todo momento frente a la virtuosidad catalana. Combinaciones en espacios pequeños (uno-dos o descarga) son parte de los argumentos blaugranas, que también pueden contar, por supuesto, con el despliegue individual ...

Y en este sentido, es posible distinguir los dos que ha vencido Barça. Si el Inter de Mourinho se convirtió en una máquina de guerra para los períodos de resistencia, el Chelsea de Di Matteo se llevó un éxito bastante insolente. La clave está también en las filas del Barcelona, y este es el criterio más complejo, si no incontrolable.

Una falta de creatividad poco habitual de los compañeros Messi presagia una agradable sorpresa para el PSG, pero los catalanes también pueden ser castigados por una simple falta de realismo. En ambos casos, la noción del tiempo es vital. La apertura del marcado suena como una cuenta regresiva para el Barcelona, y es este es generalmente el caso de los equipos que asumen riesgos en ofensiva, como la imagen del Real Madrid, versión galáctica de los primeros años del 2000... El cronómetro es aliado de la defensa si los hombres de Vilanova no pueden encontrar la grieta rápidamente. A la inversa, un gol tempranero del Barça hará realzar el nerviosismo y la tención en el campo contrario.

Queda una opción radicalmente opuesta. Proponer un pressing fuerte. El Real Madrid de Mourinho está perfectamente acostumbrado, con numerosos clásicos anuales, a desafiar a su más grande rival. Los merengues intentaron muchas veces, y les ha ido cada vez mejor, el equilibrio de fuerzas en su contínua e intensa relación con el Barcelona, desde la llegada de Mourinho.

Madrid ha encontrado su salvación mirándolo al Barcelona a los ojos, después de quemarse las alas tratando de reproducir el plan del Inter. Una prueba de que el margen de maniobra extremadamente reducido para afrontar al Barcelona depende también de la cultura táctica de un club.

Este PSG versión 2012/13 posee armas más comparbles con aquellas de los Nerazzurri o los Blues. Carlo Ancelotti se encarga del arte del ataque rápido, con brío en el escenario europeo, y el club de la capital francesa cuenta con elementos efensivos de alto nivel (Thiago Silva a la cabeza) para resistir los múltiples embates, y jugadores formidables para el contraataque (Lavezzi, Lucas Moura, Ménez), acostumbrados a aprovechar la presencia de  Ibrahimovic para colarse en los espacios vacíos. Incluso si la experiencia común no es comparable con estos ilustres ejemplos, PSG cuenta con los medios como para hacer dudar al Barcelona, respetando meticulosamente su "manual de instrucciones". El resto será une cuestión de gestion, y de escenario. El partido de ida como local será determinante para perfilar la hazaña.

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