Boca ganó un partido que siempre supo que iba a ganar
El Xeneize sigue con puntaje ideal tras derrotar a Vélez por 4-0. Los de Guillermo juegan y ganan con una tranquilidad asombrosa.

Desde que empezó el encuentro en el Amalfitani, el equipo de Guillermo reguló energías, manejó tiempos -aún sin tener la pelota- y decidió cómo y cuándo lo iba a liquidar. Porque Boca siempre se reconoció superior a Vélez, pero no por lo que pudiera ofrecer o no el equipo de De Felippe, si no porque Boca se siente más que el rival, cualquier rival, y juega de esa manera. 

Y así encontró el primer gol de Benedetto. Tranquilo, ante un Vélez que presionó, empujó e hizo lo peor que podía hacer frente a este equipo del Mellizo: equivocarse. Vargas perdió la pelota y, en una contra, el Pipa la empujó tras un centro de Fabra. Con displicencia, sin despeinarse, Boca ganaba y dejaba que Vélez se preocupara por tener la pelota, por proponer, que se desgastara, porque en ningún momento dudó de que se llevaría los tres puntos. 

Aún sin pelota, el Xeneize tenía el control. Siempre lo tuvo. 

El segundo tiempo se presentó igual al primero. Y los otros tres goles de Boca, también. Con sus armas, Vélez intentó hacerle frente a un equipo que nunca se inmutó. Sobre el final el encuentro se calentó y los de Guillermo dejaron en claro que, cuando hay que ensuciarse, ellos también están.

Boca se fue como llegó, ganador.

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