Flamengo no fue el punto de partida esperado: River volvió a decepcionar contra Chacarita
El Millonario volvió a mostrar una alarmante mezcla de falta de fútbol y fragilidad defensiva y no pasó del empate contra un rival casi descendido.

El punto que consiguió River el miércoles en Río de Janeiro frente a Flamengo, se suponía que era uno de partida. Al menos así lo había deseado Marcelo Gallardo, que en Brasil vio a un equipo con las mismas carencias futbolísticas que viene mostrando desde aquel ya lejano partido con Lanús por la Copa Libertadores, pero con una fuerza de voluntad que le permitía al Muñeco ilusionarse con empezar a construir a partir de ese empate en tierras cariocas. Sin embargo, la nueva actuación decepcionante que exhibió el Millonario en el 1-1 contra Chacarita dejó en claro que el resultado contra el Mengao fue sólo un punto y aparte.

Frente al Funebrero, el Millonario tuvo el dominio lógico de un equipo que juega en su casa contra un rival que se encamina inexorablemente rumbo a la B Nacional, pero muy lejos estuvo de merecer la victoria. Aunque el partido se jugó durante casi todo el desarrollo en las inmediaciones del área visitante, el conjunto de Núñez no tuvo ni las ideas, ni la rebeldía necesarias que le permitieran quedarse con los tres puntos. De hecho, el que tuvo la situación más clara como para ganar el encuentro fue el equipo de Sebastián Pena, pero Matías Rodríguez se perdió un gol imposible abajo del arco.

El devenir del partido fue una imagen perfecta de lo que es este presente de River. Con dominio y sin profundidad, el local necesitó de un penal para ponerse en ventaja cerca del final del primer tiempo. Sin embargo, ni siquiera logró sostener la ventaja los cuatro minutos que faltaban para el descanso tras el tanto de Scocco: en la primera aproximación seria de Chaca en toda la etapa inicial, Menéndez aprovechó la enorme fragilidad que exhibe el Millonario en defensa (juegue quien juegue en el fondo) y puso el 1-1 que sería definitivo.

El complemento trajo lugar para más falta de ideas y para un muy llamativo volantazo de Gallardo: cuando a su equipo más le costaba generar peligro, el DT sacó a los dos delanteros titulares -Scocco y Pratto- y mandó a la cancha a Borré y Auzqui, dos hombres con mucha menos chapa. No resultó. Como sucede últimamente con cada intento del Muñeco. Y ahora sólo le queda una prueba más antes de la Supercopa Argentina contra Boca.

Comentarios ()