Boca se devoró a un River de emociones descontroladas
Con carácter y pegando en momentos clave, el Xeneize le dio otro duro golpe a un Millonario que atraviesa su peor semana tras la eliminación copera.

En un fútbol que se define cada vez más en los detalles, el factor psicológico se transforma en una variante clave para entender más de una vez los resultados. Y el Superclásico 200 es el mejor partido para ejemplificarlo: River quiso sacarse la bronca contra Boca y le terminó siendo contraproducente, porque el ímpetu ante la adversidad se transformó en atropello y terminó ahogado en su propio descontrol.

La indiscutible roja a Ignacio Fernández y el posterior gol de Cardona fueron la síntesis del encuentro. El local era mejor, llegaba más y manejaba la pelota ante un rival que, aunque tuvo que ponerse el overol, no se desesperó. El Millonario, en cambio, terminó cayendo en su misma trampa.

En el Xeneize, el colombiano apareció para convertir el 1-0; Pablo Pérez para, cuando pudo, meter una asistencia; la defensa estuvo sólida y Rossi respondió cuando lo exigieron. En el equipo de Marcelo Gallardo, en cambio, Nacho, que era el más claro, se fue expulsado, Pity Martínez se erro varias situaciones claras, Scocco, poco y nada… 

River salió al Monumental con la cruz de la eliminación. Y aunque fue superior durante gran parte del compromiso, no lo pudo plasmar en el resultado. Ni siquiera respondió cuando Pitana echó al “10” y Ponzio puso el 1-1. En vez de potenciar la situación más favorable del duelo, quedó desconcertado y Boca llegó al triunfo final.

Al conjunto del Mellizo le alcanzó con algún que otro pasaje y con la seguridad de que sus jugadores, hoy, responden siempre. Al del Muñeco, en cambio, se lo comió las emociones.

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