Independiente supo cómo jugar el clásico y lo ganó con nada más que peso propio
En el Cilindro, la Academia cayó ante un Rojo alternativo por 1-0 con el tanto de Leandro Fernández.

Avellaneda preparó una fiesta. La historia entre Racing e Independiente sumó un capítulo más. Con un equipo que tenía a una gran parte de suplentes, el Rojo volvió a obtener los tres puntos ante el rival de toda la vida. 

Leandro Fernández fue la estrella de una noche clásica. El delantero de Independiente controló el ataque y complicó una y otra vez a una defensa poco sólida. Se la peleó a Vittor, lo tumbó legalmente, se la llevó y definió de zurda para el único gol del partido. 

Y el capítulo tuvo un renglón para hacerlo aún más épico: Moreira vio la roja por dos amarillas en el primer tiempo, luego de que Germán Delfino se equivocara y le mostrara esa tarjeta a Amorebieta. 

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En el complemento llegó lo que toda la gente pidió. Lisandro López se metió en el equipo, pero no pudo desequilibrar. Lautaro Martínez volvió loco a los defensores rivales, pero la efectividad no estuvo de su lado. El equipo de Holan aguantó como nunca. Cedió la pelota y defendió como pocas veces se lo vio hacer.

"No nos pueden ganar de guapos", se quejó Lautaro Martínez inmediatamente después del partido. El Rojo lo ganó con peso propio, sin fútbol y con poco más que la mística. 

 

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