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Pep Guardiola reinventó a un equipo que había ganado todo y contra las voces de históricos como Beckenbauer sigue empleando su fórmula del fútbol total. ¿Los resultados? Óptimos.

 Ariel Rodríguez
 Columnista Goal
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“Tomar la pelota, divertirnos, atacar y así ganar. Cuando la perdemos, unirnos”. ¿Eso es todo? ¿Cómo puede ser? ¿Tan simple y fácil es para Guardiola? Sí, se vio en el Barca y, ahora, en el Bayern. Pero la fórmula está en lo que no se ve. En las horas de trabajo de campo, en el convencimiento de las ideas, en la manera de transmitir el mensaje, en la calidad de los futbolistas, en Pep…

La pelota como fundamento, tocar, asociarse, pero, sobre todo, tenerla y no perderla. Que el rival se canse de tanto correr para recuperarla, que enloquezca tratando de tocarla. “Al perderla, unirnos”. Como un racimo de uvas, no quedan espacios. El equipo debe agruparse, unirse, y la pelota vuelve, ni siquiera se recupera, rápidamente. Tanto toque de pelota logró llamar la atención. Los Dioses del Bayern levantaron la voz contra el entrenador extranjero. “Yo patearía al arco. Se pasarán el balón hasta en la línea de gol”, protestó el mismísimo Kaiser Franz Beckenbauer. Cuestión de egos, no sea cosa que Pep haga olvidar a los nombres históricos, ¿no?

El equipo de Heynckes es insuperable. Lo sigue siendo. Ganó todo, destrozó al Barcelona en semifinales de Champions League, con un estilo inolvidable. Pero, acá entra en escena la grandeza de Josep Guardiola. Imponerle su sello a un equipo campeón y trabajar más que antes después de levantar todos los trofeos. Gritarle a esos cracks en cada entrenamiento qué deben hacer con la pelota. ¿También esto es posible? ¡Si vienen de ganar absolutamente todo! Ese es Pep. Ir más allá de lo que parecía lo máximo.

Mejorar al Bayern suena a locura del entrenador, pero también demuestra la personalidad de un grupo de futbolistas que quiere seguir aprendiendo. Claro que se puede y por esos carriles está el Bayern Munich. Superándose. Salir campeón de Bundesliga en marzo es todo un récord. Pasó por una fecha al de Heynckes en eso de ser el más veloz. A este ritmo, también superará los 25 puntos de ventaja. Siempre más que el mejor.

Hitzfeld, otro histórico del Bayern, ganador de cinco Bundesligas y hoy en Suiza, cree que se viene lo mejor. “Siempre tuvo 11 ó 12 jugadores de éxito, hoy tiene 17 ó 18. Nunca se dio. Tiene el mejor equipo de todos los tiempos”. Y Heynckes, conocedor de los futbolistas y del cóctel que podía armarse al cruzarse con Pep, también va más allá: “Se viene un futuro dorado”.

Ya mencionados la nueva posesión de pelota y el récord en Bundesliga, el principal cambio del Barcelona al Bayern y del team de Heynckes al de Pep, pasa por las posiciones.

Los periodistas alemanes no entendían nada en la pretemporada. ¿Ribery de enganche?, ¿Robben tirado atrás con Müller delante suyo? ¿Qué estaba haciendo Guardiola? Toda una anécdota la de un periodista preguntándole cómo se paró el Bayern en un amistoso y Guardiola tachándole todos los nombres con flechas que iban y venían. Nadie estaba en su lugar, todos estaban en todos lados. O aquello que dijo otro periodista luego del 3-0 al Borussia Dortmund: “Es como si un cuerpo humano pasa a funcionar mejor con el estómago haciendo la función de los pulmones”. Guardiola fue modificando las posiciones. Beckenbauer fue directo: “Estamos desperdiciando a Göetze. No le hacemos ningún favor poniéndolo de 9”.

La obra maestra, y el cambio más visible, fue pasar a Lahm a volante central. Pero, en esa función, empieza jugadas de líbero y las termina de 9. Es sólo el comienzo. Creo que Pep practica para poner en marcha aquello del fútbol total. ¿Recuerdan a la Holanda del ’74? Todos jugando de todo, sin puestos fijos. Estoy convencido que ese es el futuro del Bayern Munich de Guardiola. Ya se deja ver en algunos movimientos. Tengo anotada una jugada en la que tuve que detener la imagen para ver dónde estaban algunos futbolistas. Lahm inició de líbero, Müller se retrasó y recibió de 5, Mandzukic se llevó las marcas al puesto de 11, Robben dio pasos atrás y fue 8 por un rato, Kroos de enganche y por el centro, como 9, entraron Javi Martínez, el mismo Lahm y Alaba. Fútbol total sin posiciones fijas. ¿Y cómo defienden? La pelota es de ellos y, si la pierden, ¿recuerdan el racimo de uvas? Juntarse, no importan los lugares que ocupe cada uno, quitar espacios al rival al agruparse es lo importante. Y las líneas de pase. Pensarlas, detectarlas y atacarlas. Todo eso hacerlo más rápido que el pasador rival. Muy difícil, pero no imposible.

Sería una maravilla ver a un equipo así. Y ahí hablaremos del futuro dorado al cual se refiere Jupp Heynckes.

Esto no queda acá, la seguiremos en Goal…

¿O sigo contándoles cosas? Como el asombro del chico Hojberg por la primera conversación que tuvo con Pep. “Me pidió jugar, jugar y jugar, atreverse…y me lo sigue pidiendo” ¿Puede ser tan simple su mensaje? Sí.

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