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Emmanuel Gigliotti contó sus sensaciones post Superclásico y reconoció que se sufrió dentro y fuera de la cancha: "Veíamos que se venian". Y agregó: "Pudimos estar más tranquilos".

Emmanuel Gigliotti no tuvo problemas para confesar sus sensaciones después del Superclásico, en el que se erigió como figura tras ser el único goleador de la tarde. El delantero de Boca reconoció sin vacilar: "En un momentos estábamos asustados, veíamos que se venían, en especial cuando salí de la cancha", dijo el exdelantero de Colón. Y contó sus ganas de jugar el Mundial de Brasil 2014: "Voy de aguatero, de utilero, de lo que sea, no importa".

Algo había adelantado aún en la cancha: "Podíamos jugar seis días seguidos, que no nos iban a empatar nunca. De ojete (sic) ganamos”, lanzó exultante el delantero dentro del Monumental. Hoy, ya más tranquilo, comenzó un raíd mediático y, entra tantas entrevistas, dejó algunos conceptos y sensaciones interesantes después del Superclásico sin hinchas visitantes. "En un momento pensé que no había sido gol porque no lo gritaba nadie y recién después escuche los gritos nuestros, fue muy raro", admitió.

Gigliotti tiene una racha envidiable contra River, cada vez que visita el Monumental. Con cuatro goles en cuatro visitas consecutivas, Gigliotti quedó a un partido de igualar la racha del "Beto" Acosta, quien entre 1992 y 2001 le marcó 7 goles a River en cinco partidos seguidos (con Boca y con San Lorenzo). Lo curioso es que el centrodelantero lo hizo con cuatro camisetas distintas: Boca, Colón, All Boys y Atlético Tucumán.

"Los clásicos son partidos especiales, pegamos en el momento justo, ellos por momento generaron situaciones y manejaron la pelota, pero nosotros también tuvimos ocasiones y pudimos estar más tranquilos de haberlas convertido", contó en una entrevista con el programa 90 Minutos de fútbol.

A su vez, también fue crítico con la tarea del equipo, pero resaltó la tarea de la defensa xeneize: "Boca no jugó igual que los partidos anteriores, pero por suerte pudimos pegar en los momentos justos. Pero Boca estuvo muy bien parado, conseguimos una regularidad en la parte defensiva, es importante porque es por donde más se le pegaba a Boca en el principio del campeonato", expresó.

Por último, contó que por el golpe que recibió en la cabeza no pudo siquiera comer. "A la noche estaba mal, me sentía muy mal, mareado. Fui a comer un asado a lo de mi suegro para festejar el triunfo y no pude ni probar la comida", relató el delantero.

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