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Hay que darles más "bola" a los pibes.

Vergüenza nacional

Hay que darles más "bola" a los pibes.

Argentina Sub-17 / entrenamiento

La actuación de los juveniles de este miércoles dejó mucho que desear, pero esta vez el problema fue la actitud para con los rivales. El paso de los formadores a los acomodados.

Las imágenes del final del partido de este miércoles entre los seleccionados Sub17 de Argentina y de Uruguay fueron más que elocuentes. Fue la clara muestra del abandono de las formas y del triunfo del resultadismo sobre cualquier otra filosofía de vida. Porque ver a chicos de 17 años o menos peleándose por un festejo desmedido tras un empate sobre la hora es inexplicable y sólo se puede entender desde ese lugar.

Por supuesto, hay que dejar a los juveniles de lado en esta historia. Ellos no tienen la culpa. No son los responsables de que hoy existe gente que prefiera "no perder" a formar. Esta gente que superpone esa necesidad básica que tiene cualquier deportista de que le enseñen a competir como forma de vida y que lo sepan llevar adelante de la mejor forma posible.

Hoy, y no sólo a nivel selecciones, existe en Argentina esta necesidad de ganar. Porque la derrota es mala palabra, es algo indescriptible que no puede suceder. Mucho se ha escrito sobre esta temática y esto no viene al caso. Pero sí es vital entender que toda esa discusión se trasladó a las inferiores de cada club, único lugar que no debió contaminarse con este tema. Se intercambiaron los formadores por directores técnicos, como los que tienen los jugadores profesionales, entre otros cambios vitales de mentalidad. Este es el resultado.

Argentina dio una imagen lamentable. Y no por la violencia, porque eso es algo normal, que se suele dar en casi todos los partidos de fútbol de esta época. Lamentable, pero cotidiano. Aquí la cuestión de fondo es el contexto en que se dio esa pelea. El fútbol argentino le dio la espalda a los grandes maestros para hacerle lugar a los "hijos de..." o a los "amigos de...".

En este mismo encuentro sucedió, probablemente, uno de los goles más lindos del año. ¿Era necesario empañar esa imagen con lo que vino después? Por supuesto que no. Con la habilidad les sobra para demostrar su futuro. Pero este no es un mensaje para los jugadores, sino para los que deberían ser sus formadores. Menos pizarrón y más balón.

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