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A casi 63 años del famoso 'Maracanazo', Brasil enfrenta a Uruguay en las semifinales de la Copa Confederaciones. En Goal te contamos cómo fue el 1-2 del Mundial Brasil 1950.

Si bien no es un partido de Mundial, el compromiso ante Uruguay será para Brasil una oportunidad única para vengarse del 'Maracanazo'. Han pasado casi 63 años desde que los charrúas, liderados por el gran Obdulio Varela, silenciaron las 200.000 personas que asistieron al mítico estadio Maracaná con la ilusión de ver a Brasil levantar su primera Copa del Mundo.

Aquel 16 de julio de 1950 significó el día más triste en la historia del fútbol brasileño. Y es que el Mundial de ese año fue hecho a la medida de la canarinha. Dentro del país se vivía la sensación de que lo único posible era la victoria de Brasil. Tras doce años sin disputarse el torneo, volvía con la alegría de los brasileños y las ruinas que había dejado en Europa la II Guerra Mundial.

Países como la Unión Soviética, Austria, Bélgica, Birmania, Siria decidieron no participar por sus falencias estructurales. Francia, Turquía, Portugal, Ecuador, Filipinas y Perú, no asistieron debido al bajo nivel de sus seleccionados. La Argentina no participó en protesta a un conflicto que mantenía con la Confederación Brasileña de Fútbol, que un año antes había prohibido a sus clubes jugar contra clubes argentinos.

Además del país organizador, doce seleccionados llegaban a la tierra del orden y el progreso: España, Suecia, Yugoslavia, Suiza, Italia, Inglaterra, Chile, Estados Unidos, Paraguay, Bolivia, México y el ganador del primer Mundial de la historia, Uruguay.

Divididos en grupos, consiguieron prevalecer para avanzar a la rueda final Brasil, Suecia, España y Uruguay, quienes también pelearían en el cuadrangular final.  En las calles se palpitaba la gloria. Brasil se imponía de forma contundente a Suecia 7-1 y a España 6-1, tan sólo un empate ante Uruguay era suficiente para conquistar el primer Mundial en su historia.

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El 16 de julio de 1950 se paralizó el país. La alegría y la ilusión se vestían de amarillo por las calles de Río de Janeiro. Casi 200.000 espectadores se dieron cita en el estadio Maracaná, donde los hinchas brasileños estaban listos para festejar por todo lo alto el primer Mundial en su historia. El triunfalismo le jugó una mala pasada a Brasil, que terminó presenciando el fracaso más doloroso en la historia de su fútbol.

Brasil-Uruguay, por un lado la confianza intacta y hasta las medallas de los campeones con los nombres verdeamarelhos, nadie pensaba en un resultado distinto a la goleada favorable al conjunto local. De hecho, los directivos celestes pidieron a sus jugadores una derrota digna.

Pese a la motivación del conjunto charrúa, Brasil logró adelantarse en el inicio del segundo tiempo por medio de Friaça. El estadio Maracaná era una fiesta, donde ya todos daban por hecho que la canarinha terminaría llevándose la victoria. Sin embargo, los brasileños pasaron de la alegría al llanto en cuestión de minutos.

Pepe Schiaffino y después Ghiggia marcaron para darle vuelta al partido y poner a Uruguay al frente en el marcador, que fue capaz de aguantar el resultado. La Celeste conquistaba el segundo Mundial en su historia, enmudeciendo a las casi 200.000 personas que se dieron cita al mítico estadio Maracaná.

Tras la finalización, la catástrofe y luego de varios años Jules Rimet, presidente de la FIFA en ese entonces, tendría unas palabras claras, contundentes y en cierto modo hasta lógicas: "...Todo estaba previsto, excepto el triunfo de Uruguay. Al término del partido yo debía entregar la copa al capitán del equipo campeón. Una vistosa guardia de honor se formaría desde el túnel hasta el centro del campo de juego, donde estaría esperándome el capitán del equipo vencedor (naturalmente Brasil). Preparé mi discurso y me fui a los vestuarios pocos minutos antes de finalizar el partido (estaban empatando 1 - 1 y el empate hacía campeón al equipo local). Pero cuando caminaba por los pasillos se interrumpió el griterío infernal. A la salida del túnel, un silencio desolador dominaba el estadio. Ni guardia de honor, ni himno nacional, ni discurso, ni entrega solemne. Me encontré solo, con la copa en mis brazos y sin saber qué hacer. En el tumulto terminé por descubrir al capitán uruguayo, Obdulio Varela, y casi a escondidas le entregué la estatuilla de oro, estrechándole la mano y me retiré sin poder decirle una sola palabra de felicitación para su equipo... ”.

El 'Maracanazo' marcó un antes y un después en el fútbol canarinho. Brasil no volvió a utilizar su tradicional uniforme de medias, pantalón y camiseta blanca con detalles azules. Tampoco volvió a organizar un Mundial de fútbol. Los éxitos llegaron ocho años más tarde de la mano de Pelé, quien hizo posible las conquistas de 1958 y 1962. Brasil hoy es el país que ha ganado más títulos en la historia de los mundiales, pero la espina del 1-2 sufrido ante la Celeste se mantiene vigente hasta el sol de hoy. ¿Influirá el 'Maracanazo' en el partido de este miércoles en Belo Horizonte?

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