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Mientras Brasil está convulsionado por masivas manifestaciones populares, la FIFA aseguró que la Copa Confederaciones no se suspende. Hay dos muertos.

“Hasta la fecha, ni la FIFA ni el Comité Organizador Local han discutido la posibilidad de suspender la Copa Confederaciones. Con un comunicado, la entidad que regula el fútbol en todo el mundo desestimó los rumores que se instalaron desde anoche en Brasil, por las masivas manifestaciones en contra del gobierno de Dilma Rousseff (Partido de los Trabajadores).

Más de un millón de personas protestaron alrededor de cien ciudades brasileñas, al mismo tiempo que España goleó a Tahití en Río de Janeiro y Uruguay venció a Nigeria en Salvador, por el certamen que nuclea a los campeones de todas las confederaciones continentales. En medio de la tensión, el torneo continuará. A pesar de las muertes de un joven en Riberao Peto, San Pablo, aparentemente atropellado en el medio del caos, y una mujer en Belém, que había inhalado gas lacrimógeno arrojado por la Policía Militar.

Un sector de la población brasileña reclama al gobierno de Dilma –canceló un viaje a Japón para reunirse de urgencia con sus ministros- mejoras en la salud, educación y transporte público, al mismo tiempo que denuncia hechos de corrupción. Los manifestantes quieren aprovechar la repercusión periodística de la Copa Confederaciones para mostrar el descontento por el gasto público que genera el Mundial de Fútbol del año que viene y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro previstos para 2016. Esa cifra superaría los 25 mil millones de dólares.

El Movimiento Pase Libre, principal convocante en las primeras protestas, suspendió nuevas manifestaciones en San Pablo para hoy y la próxima semana, por "no estar representados por los grupos conservadores que se sumaron a los reclamos", según declaró Rafael Siqueira, uno de sus miembros. Como el año que viene hay elecciones presidenciales, algunos sectores políticos quisieron aprovechar la oportunidad y eso no les gustó a los "indignados". Por eso, anoche, decidieron suspender momentáneamente las protestas.

En cuanto a la organización del torneo, hubo reclamos de los voluntarios, que amenazaron con dejar de trabajar por las malas condiciones en las que lo hacen, y la Selección de Italia habría pedido que se suspendiera la Copa. Además, Joseph Blatter, presidente de la FIFA, se subió a un avión y se fue a la inauguración del Mundial Sub 20 en Turquía. Según el periodista local Juca Kfouri, la FIFA podría demandar económicamente a Brasil en caso de que el país no garantice el normal desarrollo de la Copa. El viernes por la mañana, los hoteles y vehículos con insignias de la entidad han sido apedreados.

Las manifestaciones que se llevan a cabo desde hace una semana son las mayores en 20 años, y algunos integrantes del equipo nacional brasileño las apoyaron públicamente: “Los ciudadanos tienen derecho a expresar sus opiniones. Es una manera de lograr las demandas y mejorar la situación del país”, dijo David Luiz, defensor del Chelsea. Por su parte, Neymar, la nueva joyita del Barcelona, pidió un país “más justo, más solidario y más honesto”, mientras que O Rei Pelé, quien había sido criticado por no darle importancia a las protestas, se rectificó y aseguró vía Twitter que apoya el reclamo.

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