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Todos esperaban ver brillar a “Los cuatro fantásticos”, pero las figuras del equipo de Sabella terminaron siendo los jugadores más criticados en la previa del Mundial.

“Romero es suplente en Mónaco”, “Rojo no tiene el nivel suficiente”, “la defensa no está a la altura de la Selección”, y otras tantas afirmaciones infundadas. Las opiniones en la previa del Mundial podían variar, tener mayor o menor análisis, ser parte de una observación periodística o surgir en una charla de café, pero siempre tenían los mismos apuntados.

Sin embargo, los futbolistas de los que menos se esperaba terminaron siendo claves en el funcionamiento del equipo de Sabella. Pero lo paradójico es que ocurrió lo opuesto con los jugadores que llegaban al Mundial como las figuras de la Selección argentina. "Los cuatro fantásticos", por caso, no cumplieron con las expectativas. ¿Por qué ocurrió? ¿Cuándo cambió tanto el panorama? Goal analiza caso por caso.

Rindieron pese a la crítica

Uno de los jugadores más apuntados fue Sergio Romero. Suplente en Mónaco, Chiquito llegaba al Mundial con poco rodaje y soportando críticas voraces. Pero el arquero se mostró sólido desde el primer partido y se convirtió en el héroe de la semifinal ante Holanda. Y a pesar de alguna jugada aislada, sus dudas nunca significaron una derrota para la Argentina. La confianza que le brindó Sabella fue la clave de su nivel.

La defensa siempre estuvo apuntada y parecía no tener jerarquía en comparación con el prestigioso ataque argentino. Sin embargo, el nivel estuvo por encima del esperado. Pablo Zabaleta rindió a pesar de no mostrar su mejor versión; Fede Fernández fue el más flojo, pero la zaga central encontró seguridad en Martín Demichelis; Garay fue el más firme durante todo el torneo y Marcos Rojo merece un párrafo aparte.

El lateral del Sporting de Lisboa sacó pecho ante los cuestionamientos y fue uno de los mejores jugadores del equipo. Fue una opción constante en ataque y no tuvo mayores inconvenientes en el retroceso. Lo coronó con el gol ante Nigeria y todos terminaron lamentando su ausencia ante Bélgica a pesar de que Basanta, otro de los criticados, estuvo a la altura de las circunstancias.

Lucas Biglia y Enzo Pérez, dos jugadores que generaban incertidumbre -sobre todo después de la sorpresiva exclusión de Banega- también cumplieron. El jugador de la Lazio fue el complemento perfecto de Mascherano, que se lució aún más cuando repartió el esfuerzo por controlar la mitad de la cancha, algo que Gago no le brindó. Y el futbolista del Benfica hizo un gran papel ante Holanda, cuando la ausencia de Di María parecía una baja fundamental.

Hasta de Javier Mascherano se escucharon cuestionamientos. Muchos se olvidaron que el esfuerzo del Jefecito aparece en la adversidad y el jugador del Barcelona terminó siendo el alma del equipo.

Ezequiel Lavezzi también fue uno de los apuntados. Pero el Pocho fue el motor anímico del grupo y rindió cuando saltó a la cancha. Jugó de volante cuando Sabella lo necesitó y cumplió, al punto que pocos pueden explicar su salida en la final, a pesar del visible cansancio por el esfuerzo.

Las estrellas que no lograron brillar

El caso más evidente fue el de Sergio Agüero. El Kun venía de una temporada con más lesiones que actuaciones destacadas y se notó. Su estado físico le jugó una mala pasada y se terminó perdiendo la mayoría de los partidos del Mundial. No brilló ante Bosnia e Irán, se lesionó ante Nigeria y de su ingreso ante Holanda sólo se destaca su penal convertido. No gravitó cuando ingresó por Lavezzi en la final y se retiró del torneo sin convertir goles. Infinitamente menos de lo que se esperaba de él.

El gol contra Bélgica fue clave, pero Gonzalo Higuaín tampoco estuvo a la altura. El Pipita también sufrió los problemas físicos del pasado y no mostró la movilidad y la solidaridad que necesitaba el equipo. El gol en posición adelantada, la chance clara que tuvo ante Alemania y el penal que Rizzoli decidió no cobrar culminaron una actuación que no cumplió con las expectativas.

Sin dudas, Ángel Di María era el que mejor llegaba del grupo de “Los cuatro fantásticos”. El Fideo venía de ser figura en la final de la Champions League y no había problemas físicos a la vista. Y aunque su actuación no es para nada criticable, tampoco fue determinante, más allá del gol clave ante Suiza, en un partido en el que habia jugado mal.

Poner a Lionel Messi en esta lista puede generar controversias. Pero del mejor jugador del mundo siempre se espera más. La Pulga fue de mayor a menor. Marcó ante Bosnia, fue clave ante Irán, convirtió un doblete ante Nigeria, asistió a Di María frente a Suiza y se cayó. Quizás producto del cansancio, en parte por la presión que injustamente se puso sobre él. Se le pedía mucho, como ocurre con los mejores, pero en la final estuvo ausente. Muchos se quedaron con ganas de ver más del rosarino en el partido decisivo.

De la defensa se esperaba poco y dio mucho. Del ataque se esperaba mucho y dio poco. No hay culpas ni reproches hacia un plantel que volvió a poner a la Selección en lo más alto, pero la realidad es que los máximos apuntados terminaron siendo, contra todos los pronósticos, las piezas claves del logro argentino.

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