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El último rival argentino en la Copa del Mundo vive una transformación de varios años y nada lo consiguió producto del azar. Una política sobre el fútbol para la nueva Mannschaft.

 Ariel Rodríguez
 Columnista Goal
@arirodriguez71
La historia del fútbol se sacude al recordar a los grandes jugadores alemanes de todos los tiempos, de cualquiera de los tres títulos en mundiales y también los que no lo consiguieron. Y resulta hoy que varios integrantes del equipo de Joachim Löw merecen empezar a aparecer en ese listado. Algo importante habrán hecho.

En el Mundial 2006 comenzaban a asomar varios nombres de la nueva generación: Bastian Schweinsteiger, Philipp Lahm, Lukas Podolski y Per Mertesacker. En 2009, en el Sub21 que ganó el Europeo, jugaron Manuel Neuer, Matt Hummels, Jerome Boateng, Benedikt Höwedes, Sami Khedira y Mesut Özil. Todos crecieron ganando, aunque sin un título "grande" como el Mundial o la Eurocopa. Pero en la producción de promesas que se hicieron y se hacen realidad, nunca hubo un bache.

Y qué decir de los menores de 24 años que están en Brasil. Anoten para el futuro, aún con este gran presente: Muller, Kroos, Göetze, Schürrle, Ginter, Draxler, Durm, Mustafi, Kramer y Zieler. Diez futbolistas que no pasan esa barrera. La Bundesliga inundando de cracks a la Selección de Alemania. Hoy y mañana. Siempre hay jóvenes apuntalando a los de más experiencia.
 
Bayern Munich y Borussia Dortmund crecen mientras se enfrentan. Neuer, Lahm, Boateng, Hummels, Durm, Schweini, Kroos, Müller, Göetze y se lesionaron Gundogan y Reus. Como Barcelona y Real Madrid, antes. Pero, atención, porque en Alemania hay otra red. La Bundesliga está generando algo invalorable a futuro. A Jürgen Klopp le preguntaron hace días qué equipo podría arruinar otro festejo de ellos, y el entrenador del Dortmund sorprendió: “se está acercando el Wolfsburg”. Ya Schalke y Bayer Leverkusen aportan a sus nuevos fenómenos y el entrenador del Dortmund señala otro club a futuro.

Apenas Löw se quedó sólo al frente de Alemania decidió trabajar sobre el control de la pelota; a propósito, siempre se dijo que él fue el hombre clave de Klinsmann y quién mandaba en 2006. La tarea era simple: filmar a cada jugador recibiendo la pelota y mejorar sus movimientos. Cada milésima de segundo ganada influiría en el futuro ritmo y rodamiento del balón. Recepción y pase. El detalle de cómo mover el cuerpo o los pies sería clave. La raíz del juego. Pero no sólo atacó a los que ya eran grandes futbolistas y jugaban en la Selección, sino que fue seguido por la Federación Alemana y la Bundesliga, que trasladaron la idea de mejorar el juego a todo el país. ¿Cómo hacerlo? Una primera medida revolucionaria, en virtud del crecimiento: prohibidos los extracomunitarios en las juveniles.

Otra fundamental, entre tantas cosas, mejorar los campos de juego. Invertir en los terrenos para que la pelota corra cómo debe ser. Pero en toda Alemania, en toda la Bundesliga, no sólo en la Selección o en algunos clubes. La semilla está en la tierra, con el trabajo se verá el crecimiento. Fundamentales, también, los entrenadores, que siguieron la línea de formadores. Bayern con Van Gaal, Heynckes y Guardiola, Borussia con Klopp…

Joaquim Löw dio cátedra. Dos meses antes de la Copa avisó sin compromisos que el que no estaba bien no iba a Brasil. Tantos problemas de lesiones que era difícil imaginarse al equipo titular. Y un español rompiéndole todos los esquemas en el Bayern. Si Schweinsteiger no llegaba en buena forma, Lahm y Kroos ocupaban el centro del campo, pero ¿si estaba bien? El problema se vio en la cancha, los tres juntos empastaron el juego alemán. Mucho toque, poca agresividad. Mucho Bayern de Pep, poca Alemania de Löw. Duró un juego. Con mover una ficha del puzzle alcanzaba. Lahm volvió a ser uno de los mejores laterales del mundo, puesto en el que se destaca, mientras que Khedira entró para ser figura.

Pero, ahí no se terminaban las dudas. ¿Falso 9 o Klose? Müller es un auténtico especialista del gol. Fue el 9 y lo acompañó a Klose cuando éste hizo historia. Löw tomó el mando. Reorganizó a su tropa y ya grabó una página gloriosa en los Mundiales. Siete goles en semifinales a los dueños de casa y más ganadores de Copas. La Bundesliga se unía después de tantos años de crecimiento para firmar el Mineirazo. Ya más importante que el Maracanazo. ¡Esos mismos chicos que en 2006 eran apuntados como el futuro del fútbol alemán! Historia grande.

Pero, habrá más. Se trabaja seriamente desde abajo para que, a futuro, los resultados exploten arriba. Y se ven. Aunque, claro, esperemos que esta final del Mundial de Brasil no les dé lo que se merecen. ¡Qué la Copa la levante Messi! Los alemanes del toque sudamericano tendrán más ocasiones para seguir festejando, ¿no?