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Un polaco y una húngara, campeones de fútbol estilo libre, fueron invitados a Brasil a presenciar el partido de Argentina-Suiza. ¡Mirá lo que hacen con la pelota! #MundialenFoco

San Pablo es una ciudad en la que sucede de todo. Con ocho veces el tamaño de Buenos Aires, en sus avenidas, calles y parques se pueden encontrar de las más variadas historias y personajes.

Y el Parque Ibirapuera no es la excepción: considerado el pulmón de la ciudad, allí es fácil cruzarse una banda de muchachitos con tablas de skate, algunos naturistas haciendo jardinería en el vivero, o un grupito de locos haciendo piruetas con una pelota, junto a los dos campeones mundiales de freestyle fútbol, femenino y masculino.

Sí. Como leyó. Ahí, con una bandita de muchachos a los que les gusta más hacer piruetas que gritar un gol, estaban Szymon Skalski, de Polonia, y Kitti Szász, de Hungría, campeones del mundo de la categoría street style (estilo callejero) que fueron invitados al Mundial de Brasil por la marca que patrocina la otra Copa.

"Nos invitaron para presenciar la Copa y vamos a ver el partido de Argentina-Suiza, y mientras tanto tenemos otras actividades programadas como la de hoy en el parque", cuenta Kitti, tricampeona del mundo tras sus triunfos en Praga 2011, Lecce 2012 y Tokio 2013.

Kitti nació en el interior de Hungría pero hace algunos años que vive en Budapest por sus constantes compromisos. A punto de cumplir 24 años, cuenta que empezó a hacer freestyle hace casi siete porque un día vio un video en Internet y le gustó la idea. "Nunca había jugado ni al fútbol, pero me pareció divertido así que empecé a practicar", recuerda.



Szymon nació en un pueblo cerca de Cracovia y siempre fue un aficionado del fútbol. "Considero que soy un buen jugador, pero cuando conocí el freestyle me dediqué de lleno y hoy por suerte vivo de eso", cuenta el polaco que también descubrió la disciplina a través de un video en Internet, hace seis años.

Campeón Mundial en 2011 y en 2013, también en Tokio, Szymon asegura que el entrenamiento es clave para mantenerse en competencia. "Si pasás una semana sin practicar, los demás siguen mejorando y te superan. Al ser algo relativamente novedoso, hay muchos nuevos freestylers que en poco tiempo llegan a un muy alto nivel, por eso no te podés dejar estar", asegura Skalski, que practica más de dos horas por día nuevos trucos, a los que agrega un entrenamiento físico que incluye gimnasio, running y natación.



"Cuando comencé, nadie conocía la disciplina en Polonia, y éramos solamente mi hermano, un amigo y yo. Ellos finalmente abandonaron, por una lesión o porque se dedicaron a otra cosa, y quedé yo solo", recuerda Szymon, que hoy se reconoce feliz por poder viajar alrededor del mundo gracias al freestyle.

Kitti dice que en Hungría tampoco era popular, hasta que ella se empezó a hacer conocida y el deporte empezó a pegar. "Puedo decir que gracias a mis videos, cada vez son más los que hacen freestyle en Hungría. Las redes sociales ayudan a que muchas personas conozcan de qué se trata y se animen a probar", dice la campeona femenina.

De a poco, los países van creando sus federaciones, y los campeones nacionales se ganan la posibilidad de competir en el Mundial, que este año se disputará -como el de fútbol tradicional- en Brasil: Salvador de Bahía será el escenario, del 13 al 15 de noviembre.



Así, en medio de la Copa del Mundo de Brasil, se pasean los dos campeones de la otra Copa. Lejos de las luces de Neymar, haciendo jueguito en una plaza de San Pablo como ilustres desconocidos, Kitti y Szymon responden a sus títulos, campeones del estilo callejero.