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Retornó la Selección uruguaya y una multitud se acercó a recibir a los leones Celestes eliminados en octavos de final. También el Presidente, que tiró "la frase" del día.

Ya entrada la noche, el chárter que trasladó a la Selección uruguaya de fútbol desde Río de Janeiro hasta Montevideo aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Carrasco. Una multitud los esperaba. También autoridades e incluso el Presidente, José Mujica.

Ya sin Jorge Fucile, Fernando Muslera, Nicolás Lodeiro, Álvaro González y Álvaro Pereira, quienes siguieron camino, habían partido antes de la hora del té y tal y como había sucedido la noche del arribo de Luis Suárez, tras ser expulsado del Mundial por la FIFA, una multitud copó las instalaciones de la terminal aérea.

Esta vez, les permitieron ingresar. Hasta las escaleras mecánicas se detuvieron para mantener el orden entre los presentes, aunque como era de esperarse, no pudieron ver a los miembros del plantel uruguayo, quienes salieron custodiados por otra puerta, a pesar de la insistencia del capitán Diego Lugano por tener contacto con el público.

Quien estuvo, como el día de la llegada del Pistolero, y abrazó a los futbolistas en nombre del pueblo uruguayo, fue el presidente José Mujica, quien estuvo acompañado de su esposa y varias autoridades del Ministerio de Turismo y Deporte, que agradecieron tanto a los futbolistas como al cuerpo técnico por haber dejado todo en la cancha.

Como acostumbra, habló y, sin ningún tipo de reparos, expresó lo que siente a Cámara Celeste, de Televisión Nacional, que emitió en vivo para La Hora de los Deportes: “Los de la FIFA son una manga de viejos hijos de puta”.

Sonrió y se tapó la boca. “¡Publicalo, por mi!”, dijo, agregando que “podrían haberlo sancionado, pero no así. Esas son sanciones fascistas”, refiriéndose a la dura sanción impuesta sobre Luis Suárez.

“Me adhiero a las palabras del Presidente”, agregó su esposa, la Senadora Lucía Topolanski, entre risas.

Con tono jocoso, quedó la frase del día; un poco el sentir de una buena parte de los uruguayos, y otro poco palabras que pueden comprometer y mucho el futuro del país a nivel deportivo, fundamentalmente pensando en que hasta hace cuatro años se manejaba la posibilidad de ser una de las sedes del Mundial de 2030.

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