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Desde que pisó el Estadio Ciudad de La Plata y en el momento de su ingreso en el segundo tiempo hasta el final, la Pulga se llevó la mayor ovación del sábado.

Atrás, muy atrás quedó aquel Lionel Messi discutido, el que "no juega en la Seleccion como en Barcelona". Mucho tiene que ver la llegada de Alejandro Sabella, que encontró su lugar en la cancha, en el vestuario y en el plantel. Pero la mayor responsabilidad es del propio 10, transformado en lo que se esperaba desde su debut: el jugador más querido de Argentina.

Ya durante las Eliminatorias se notaba que la relación entre la Pulga y los hinchas había cambiado para bien, que cada aparición suya era merecedora de aplausos. Y en la despedida del equipo albiceleste, antes de partir hacia Brasil, los miles que se acercaron al Estadio Ciudad de La Plata depostiraron toda su confianza en el pequeño gigante número 10.

Desde que arribó al gigante estadio provincial que comenzaron las muestras de afecto. Aumentaron en el calentamiento previo y cuando ingresó a la cancha, más allá de sentarse en el banco de suplentes, los hinchas explotaron y se escuchó el "Messi Messi" más fuerte de la tarde.

El partido llegaba a la media hora y desde las tribunas empezó a escucharse "Ponelo a Messi...". Claro, todos pagaron su entrada para ver a la figura, que seguía al lado de Pachorra, decido a evitar el karma de las lesiones de las últimas semanas. Cuando apenas comenzaba el segundo tiempo salió a trotar al costado del campo de juego y el cántico mutó: "Que de la mano de Leo Messi...".

Llegó el minuto 58 y el DT lo llamó. Nuevamente los aplausos retumbaron, ayudados por el techo del estadio. Lionel Messi jugaba y cada contacto con la pelota emocionaba a los hinchas, que gritaron como si se tratara del Mundial cuando recibió de Agüero y convirtió el 2 a 0. Sólo en un momento hubo silencio: cuando tuvo que agacharse, otra vez con problemas estomacales. Pero al minuto la recuperó casi en posición de lateral derecho y nuevamente el estallido reinó en todo el estadio.

La Pulga, el 10, Leo, el mejor del mundo. Cualquier forma de mencionarlo es apropiada y los hinchas, después de años, así lo entendieron. En una semana llega el momento de la verdad, el de serlo en Brasil. En busca del gol que no pudo meter en Sudáfrica 2010. Con el sueño de levantar la copa como Diego Maradona hace 28 años. La confianza está en él totalmente. Y así se notó en La Plata.

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