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¿Cómo se vivió el partido del otro lado de la cordillera? La derrota argentina bajo la mirada de David Andrades, de la redacción chilena.

Ni en los comics rechazados de los 4 fantásticos se había escrito un capítulo con tan pocas ideas como la que presentó la selección Argentina en su debut en el torneo sudamericano Sub 20. Al frente un equipo que se paró con personalidad, valentía y hambre, quizás haciendo un poco de justicia a los personajes creados por Stan Lee y que terminaron vestidos con un traje rojo y convertidos en súperheroes.

Argentina contra Chile. Un partido que por historia jamás se da por ganado. Los puntos se buscan con los otros rivales y por lo general se trata de perder por poco. Más cuando Argentina es el local. Sin embargo la de anoche será una jornada que no será sencilla de borrar en la memoria y terminará siendo de esos partidos que repasaran los programas de televisión del recuerdo y que los auspiciadores usaran en sus comerciales.

Sencilla nunca ha sido la tarea. Los albicelestes comenzaron presionando y confundiendo a los chilenos durante el inicio del partido. Parecía el típico partido Argentina-Chile. Esto, hasta que los nacionales empezaron a tener la pelota y a jugar el fútbol que pocas veces acostumbra frente a un rival de su categoría.

El tiro libre de Rabello y el anticipo de Nicolas Castillo para la apertura de la cuenta nos hizó recordar esa noche fría en el Nacional cuando Medel centró atrás para que Orellana abriera la cuenta. No fueron jugadas parecidas, pero la alegría fue la misma.

Mientras un grupo de hinchas chilenos gritaban el gol como nunca, quizás desquitandose de aquellos hinchas locales que los agredieron matonescamente minutos antes. Ni el dolor ni las heridas importaban. Chile ganaba y la hinchada se sentía local ante el silente público en el Malvinas Argentinas.

Pero la historia de los éxitos del fútbol chileno jamás se han escrito de forma fácil. Un expulsado en el primer tiempo y otro en el segundo hacía pensar que tal y como tantas veces, la selección chilena iba a terminar cediendo por errores y descontrol.

BOLIVIA, EL VIERNES
El seleccionado chileno jugará ante su par boliviano (que quedó libre) la segunda fecha. Conocé más de ellos haciendo click aquí.
Sólo faltaba un detalle. Los jovenes chilenos que jugaban se habían vestido de hombres. Y no importaba que el estadio celebrará cada expulsión como si fuera un gol. Chile se convirtió en una muralla y cada ataque argentino se transformaba en un rechazo de la defensa chilena. No era vistoso, pero si efectivo.

Y si Castillo había puesto las ilusiones en el primer tiempo, el portero Dario Melo las convertía en realidad. Ya que cada pelota que atabaja alejaba el peligro y mantenía el sueño. Mientras los defensas se imponían como las antiguas glorias de Figueroa o Quintano ante un desesperado equipo argentino.

Los minutos avanzaban lentos para los nuestros, rápido para ellos. Un contrataque chileno dejó a Maturana frente al portero argentino y no supo definir. No podía ser de otra forma, se gana sufriendo sino el triunfo no tiene valor. La replica la tuvieron los trasandinos en un tiro libre. La última jugada, sobre el final, como el tiro de Vastic contra Tapia en Francia 98.

No. No esta vez. Sobre el palo, quizás como nunca, escribiendo una historia que terminaba siempre con excusas o culpabilidades. No fue la cancha, ni el árbitro, ni las salidas nocturnas. Nada de eso sucedio en Mendoza y coronó a esos chicos a escribir su nombre en la pequeño libro de nuestra hazañas, todo en una noche de donde los fantásticos terminaron siendo nueve.

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