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El equipo de Alejandro Sabella ganó las Eliminatorias, encontró una manera de jugar y formó un grupo. Además, la frutilla del postre llegó con el favorable sorteo para el Mundial.

Para la Selección argentina, que dirige Alejandro Sabella y tiene a Lionel Messi como abanderado dentro y fuera de la cancha, el 2013 que llega a su fin fue un año positivo. El equipo ganó las Eliminatorias, encontró un sistema de juego y sólo perdió un partido. Además, ya en diciembre, recibió un guiño del azar y cayó en un grupo que invita a soñar en el Mundial de Brasil del año que viene.

Pachorra y sus dirigidos cumplieron los objetivos que estaban a su alcance: clasificarse al Mundial, consolidar el equipo titular y obtener resultados. Pese a las dudas que persisten en la última línea, se formó un equipo. Aunque el esquema táctico pueda variar –se utilizaron el 5-3-2, principalmente en la altura, el 4-4-2 y el 4-3-3- varios nombres ya salen de memoria.

Además, es importante tener la certeza de que se jugará para los de arriba. Sabella quiere tener la pelota y favorecer un contexto para que Lionel Messi se sienta cómodo. Y cuando no se puede, la velocidad de los delanteros más Di María puede fulminar a cualquier rival jugando de contra. Es un equipo que intenta ser vistoso y cuando no le sale, es práctico. Le falta ser más regular en el equilibrio defensivo.

Los resultados fueron positivos, aunque no hubo grandes rivales. Siete victorias, cuatro empates y una derrota ante Uruguay fue el saldo final. No se le pudo ganar a Colombia y a Ecuador, es cierto, pero Messi no estuvo desde el arranque en esos encuentros. Messi es irremplazable, pero ante Bosnia-Herzegovina, Italia y Perú, se pudo convertir y atacar con frecuencia sin el rosarino.

Otro aspecto en el haber, es la consolidación del grupo. Se los nota unidos y la lista definitiva para el Mundial no tendrá demasiadas sorpresas. Y teniendo en cuenta la Copa del Mundo de Brasil, Argentina tuvo una pizca de suerte en el sorteo: los rivales (Bosnia-Herzegovina, Irán y Nigeria) son ganables y no se debería sufrir en la primera ronda.

El 2014 está encima y es el año del Mundial. Al fin y al cabo, lo más importante del ciclo está por venir y los argentinos pueden ser optimistas. Si Sabella puede contar con el plantel completo en Brasil, hay posibilidades de que el año que viene sea mejor que el que pasó.

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