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En los partidos frente a Uruguay y Chile, Macnelly Torres demostró que no le pesa la 10 de Colombia. Con un juego silencioso, es quien planea las jugadas ofensivas.

Silenciosa pero determinante: esa es la labor de un Macnelly Torres al que parece no le puede ir mejor. Es el capitán de un equipo como Nacional que de a poco retoma el nivel que se le conoce comúnmente y es el 10 de una Selección Colombia en la que está rodeado de unos jugadores de lujo.

En el medio campo colombiano se ve que cada quien tiene muy bien definido su papel y el de Macnelly Torres es el del clásico organizador: dar un camino a las jugadas. Para ello cuenta con compañeros en la parte defensiva del medio que le dan seguridad como Edwin Valencia, laterales que le ofrecen alternativas en las bandas y por supuesto, dos jugadores de clase mundial como Falcao y James Rodríguez.

Sin embargo, para él la base del equipo aún no está definida: "La base hay que dársela los jugadores o los que somos llamados en el momento para seguir aportando y rindiendo de la mejor forma y así continuar en la selección por mucho tiempo".

Ante Paraguay, Torres sabe que no hay que descuidarse y dejarse llevar por la confianza que ganaron ante Uruguay: "El partido va a ser muy difícil sabiendo de que ellos están muy necesitados de puntos y obvio saldrán a buscar a buscar la victoria".

Lo cierto es que que Macnelly Torres está en el mejor pico de su carrera. Pese a que aquella Copa Libertadores con Cúcuta Deportivo fue magnífica para él, a sus 27 años está en una edad mental y física ideal para seguir siendo el mago de la era Pékerman.

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