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Mahmud las pasó todas: asesinaron a sus padres en Ghana y vino a Argentina escondido en un barco

La increíble historia de Bayan Mahmud

Mahmud las pasó todas: asesinaron a sus padres en Ghana y vino a Argentina escondido en un barco

Bayan Mahmud

El joven ghanés de 18 años dejó su país luego de que asesinaran a sus padres y cruzó el Atlántico escondido en un barco sin saber el destino. Hoy juega en las inferiores de Boca.

Bayan Mahmud es un joven de 18 años nacido en Ghana, pero a pesar de su corta edad ya tiene mucho que contar: llegó al país escondido en un barco, escapando de su tierra natal donde sus padres habían sido asesinados, y hoy entrena en Casa Amarilla, se saca fotos con Riquelme y sueña con debutar en la Primera de Boca. Con ustedes, la historia del “Diamante Negro”.

De a poco mejora su español y maneja bien el inglés, pero eso no le impide acercarse a sus nuevos ídolos. “Hay un mito aquí, especialmente con Riquelme, de que es muy snob y apenas se relaciona con la gente. Así que todo el mundo está muy sorprendido de que nos llevemos tan bien. Él me aconseja mucho", le confiesa Bayan a Goal antes de emocionarse al contar su historia, hasta aquí, con un final feliz.

"Estoy muy feliz. Boca es uno de los equipos más grandes del mundo. Jugar en Boca Juniors es algo grande aquí en Argentina. Estoy muy feliz y orgulloso de mí mismo", admite este talentoso mediapunta devenido en lateral derecho. Pero detrás de toda esta felicidad hay una historia de vida increíble.

Bayan nació en Accra, y pasó sus años de formación en el modesto barrio de Awoshie. Se mudó con su familia –padre (ex futbolista), madre (ama de casa) y un hermano un año y medio mayor– a Bawku, una ciudad al norte de Ghana. Fue allí que las cosas tomaron un giro terrible en su vida: el famoso conflicto violento entre la tribu Mamprusi y la Kusasi se cobró la vida de sus padres cuando apenas tenía 11 años, en 2005.

"Volvimos a casa un día y los encontramos muertos. Mi hermano fue el que vio todo", recuerda dolorosamente. "Yo ni siquiera sé cómo explicarlo correctamente. No quiero recordarlo”, relató entre lágrimas.

ESCAPAR

Él y su hermano tuvieron que vivir en un orfanato. No aguantaba más su vida y sólo quería escapar de allí. Hasta que un buen día de 2010, tuvo la suerte de encontrar un conductor de camión de carga que lo llevó gratis al sur de Ghana, Cape Coast para ser precisos, aunque la travesía incluía la dura decisión de abandonar a su hermano. "Yo sólo quería escapar, huir. Quería ir a un lugar diferente y nuevo”, explicó.

Con el tiempo conoció gente en Cape Coast, que le ayudó a conseguir a un barco en el cual dejar Ghana. El riesgo era enorme pero no lo intimidaba. "Yo ni siquiera sabía a dónde iba el barco", recuerda y fuerza una sonrisa. "Tenía miedo por eso. Era muy peligroso. Pero yo estaba decidido. Me escondí en el barco con la esperanza de no ser capturado y de esperar que me llevara a Europa. Había oído historias de cómo algunas personas murieron a bordo”.

El barco, en contra de la conjetura y el deseo de Bayan, no se dirigía a Europa. El barco iba hacia Argentina. Un miembro de la tripulación lo encontró, pero le bastó con escuchar su historia para ayudarlo: le dio comida y lo mantuvo oculto durante las tres semanas de viaje.

A su llegada, Bayan no tenía idea de donde estaba. Anduvo vagando un tiempo, encontró una familia que lo alimentó y durmió en una estación durante tres días. “Unas buenas personas decidieron subirme a un autobús a Buenos Aires porque querían que conociera más negros ya que no podían relacionarse conmigo", cuenta. Y agrega: “Estaba de suerte. Al bajar del autobús, me encontré con dos personas senegalesas, uno de los cuales hablaba inglés, por lo que escuchó mi historia y me envió a Inmigraciones. Después fui enviado a un albergue de refugiados en Flores".

CAMBIO DE VIDA

Instalado acá, Bayan empezó a jugar al fútbol en un potrero invitado por unos muchachos que apostaban por cada partido. Allí fue visto por Rubén García, quien le propuso ir a probarse a Boca. El joven aceptó sin dudar y no defraudó, por lo que fue inscripto como jugador en el club de la Ribera. Su sueño, cuenta ya asentado en el país, es debutar en la Primera de Boca, y jugar en la Selección, no importa si la de Ghana o la de Argentina. Y también quiere volver a su país para ver a su hermano, a quien localizó vía Facebook cuando lo creía muerto.

Bayan superó la muerte de sus padres, el alejamiento de su hermano, el container en el barco y la calle de Buenos Aires. Hoy quiere convertirse en el primer ghanés en jugar en Boca. Después de sus proezas, no sería raro que lo lograra.  

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