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El trofeo que se disputarán Argentina y Brasil tiene un antecedente directo en la Copa Julio Roca. Desde Goal.com, proponemos un breve repaso a su historia.

El miércoles próximo, Argentina y Brasil disputarán una nueva edición, la segunda, del Superclásico de las Américas. El primer encuentro se jugará en el Estadlo Serra Dourada, de la ciudad de Goiânia, y la revancha será en el Estadio Centenario de Resistencia, Chaco, dos semanas más tarde. Pese a que será la segunda vez que se ponga en juego este trofeo, bien vale destacar la Copa Julio Roca, de formato similar, disputada en el siglo pasado.

El 28 de junio de 2011, en el sorteo de la Copa Sudamericana de ese año, se anunció que, durante las próximas ocho temporadas, se disputaría el denominado Superclásico de las Américas, que entregaría la Copa Nicolás Leoz (en homenaje al dirigente paraguayo, que desde 1986 es el presidente de la Conmebol). Se llevarían a cabo dos juegos, uno en cada país, y solo podrían ser de la partida jugadores que se desempeñen en clubes de alguna de las dos asociaciones involucradas. El 14 de septiembre, Argentina y Brasil igualaron en el Estadio Mario Alberto Kempes sin goles, y dos semanas más tarde, el conjunto verdeamarelho se impuso en el Mangueirão por 2-0, con tantos de Lucas y Neymar, y se coronó campeón.

Sin embargo, el Superclásico de las Américas no es la primera competencia que enfrenta de forma directa a los dos seleccionados más fuertes del continente. Como antecedente a este torneo, debe destacarse la “Copa Julio Roca”, impulsada por el propio Roca en 1913, con el fin de incentivar el desarrollo del fútbol en ambos países. Se resolvió jugar un partido por año, iniciando en 1914, por tres años consecutivos. Quien resultara ganador de dos partidos, se quedaría con el trofeo, que fue donado por el propio Roca a la Federación Argentina de Football (FAF). La primera edición se realizó un año más tarde, el 27 de septiembre, pocos días antes de la muerte del promotor de la competencia, el 19 de octubre. El partido se llevó a cabo en la cancha de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, y resultó ganador Brasil, que se impuso por 1 a 0 con gol de Rubens Salles. Este fue, además, el primer encuentro oficial para la selección verde-amarela. Una semana antes, el día 20, había disputado su primer juego, que sería derrota por 3 a 0 frente al mismo rival, la Argentina.

La Copa encontraría un año siguiente su primera de varias interrupciones, producto de la fusión entre la Federación Argentina de Football y la Asociación de Fútbol Argentino (AFA). Ocho años más tarde; se completarían los encuentros pactados. Brasil se quedaría con el trofeo tras derrotar en el Estadio Palestra Italia de San Pablo a la albiceleste por 2 a 1. Argentina ganaría el 9 de diciembre de 1923, al vencer a su par por 2-0, en Buenos Aires, en cancha del Sportivo Barracas, obteniendo su primer título.

En 1938, ambas asociaciones acordaron llevar a cabo nuevamente la competencia, con un nuevo formato. Si bien el ganador se seguiría decidiendo al mejor de tres juegos, todos ellos serían llevados a cabo en el mismo país. En el verano de 1939, el Estadio Sao Januario, de Río de Janeiro, fue escenario de un contundente 5-1 para la Argentina, que sorprendía a un seleccionado brasileño que venía de ser tercero en la Copa del Mundo de 1938, en Francia. El segundo juego estuvo marcado por la polémica. Cuando faltaba poco tiempo para el final, y ambos equipos igualaban en dos, el árbitro sancionó un dudoso penal a favor de los locales. Arcadio López, jugador argentino, insultó al colegiado, y debió abandonar la cancha escoltado por la policía. A causa de esto, el equipo visitante se retiró, y el penal fue pateado sin arquero. A causa de estos incidentes, el tercer partido, fue postergado y tuvo lugar un año más tarde, en San Pablo. Se debió recurrir a un cuarto, ya que terminó igualado (2-2). El 25 de febrero de 1940, Argentina lograba finalmente su primer título en la competencia, al imponerse por 3 a 0.

En marzo de ese año, se volvería a poner en juego el trofeo, pero esta vez en Buenos Aires. El Gasómetro de San Lorenzo sería el escenario elegido, y Argentina haría demostración de su poderío nuevamente, al imponerse por un abultado 6-1 el 5 de marzo. Cinco días después, Brasil se recuperaba con un triunfo por 3-2, y el 17 de marzo, en cancha de Independiente, el combinado nacional vapuleó nuevamente a su rival, goleándolo por 5-1.

La Copa contó con varias ediciones más, todas ellas discontinuadas. Entre 1945 y 1963, Brasil se impondría en las cuatro ediciones disputadas. Entre medio, en 1957, se produciría el debut de Edson Arantes do Nacimiento, más conocido como Pelé. El 7 de julio de aquel año, con tan solo 16 años, el astro del Santos saltaba al campo del Maracaná y jugaba su primer partido con la canarinha. En el mismo, marcaría un gol.

En la década del ’70 se pondrían en juego las dos últimas ediciones del torneo bajo el nombre de Copa Julio Roca. En 1971 el título sería compartido tras dos empates, y en 1976 Brasil se haría una vez más con la competencia, aunque para esta, se tomaban en cuenta los resultados obtenidos en la Copa del Atlántico, de la cual también formaban parte los combinados de Uruguay y Paraguay.

35 años más tarde, la competencia se reanudaría, bajo el nombre de Superclásico de las Américas, pero con la misma esencia de aquella Copa Julio Roca del siglo pasado. Los dos seleccionados más poderosos del continente, enfrentados en dos partidos. Uno de los clásicos más importantes a nivel de selecciones del mundo, sino el que más, llevado a cabo de forma anual. Desde el miércoles próximo, Brasil y Argentina se verán las caras de nuevo. El Scratch, que ostenta nueve títulos, intentará revalidar su condición de campeón. Argentina, mientras tanto, se consagró en cuatro oportunidades, y buscará cortar la racha del rival de toda la vida.


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