Adriano rechaza al Botafogo y piensa en el retiro

El Emperador no aceptó la ayuda del Botafogo para tratarse su lesión en el tendón de Aquiles que lo tiene a maltraer hace un año.
Una lesión crónica en el tendón de Aquiles de su pie izquierdo dejó a Adriano fuera de las canchas hace un año. Corinthians fue su último club, pero todo pudo cambiar hace unos días cuando Botafogo se acercó al Emperador para ofrecerle ayuda y un plan para su recuperación.

El tratamiento que ofrecía Botafogo era de seis meses sin darle la garantía que quedaría bien de su lesión para poder volver a jugar sin problemas. Ante esto, Adriano se reunió esta tarde con el gerente técnico del equipo carioca, Sidney Loureiro, y le comunicó que no aceptará la propuesta.

"Abrimos las puertas para su tratamiento, pero él dijo que iba a hablar con su familia y decirles que realmente deberá dejar de jugar, poniendo fin a su carrera", contó Sydney Loureiro a Globoesporte.com. "Nos dijo que la situación no es simple, que tendría que ser muy cuidadoso y aunque tuviera la mejor dedicación, había una posibilidad de no tener resultados y esperar seis meses más era mucho tiempo", continuó.

"Lo que hoy está en su cabeza es el retiro, pero si cambia de opinión estamos muy abiertos a ayudar", garantizó. Precisamente en la cabeza está erradicado el principal problema de Adriano, que supo ser uno de los mejores y más temidos delanteros del mundo cuando jugaba en Inter de Italia, donde ganó nueve títulos.

La depresión, los problemas con el alcohol y con las drogas hicieron que el fútbol pasara a un segundo plano en la vida de Adriano y por eso volvió a sus raíces: la favela. Lógicamente, allí no había tiempo para entrenar y sí para divertirse con sus amigos de la infancia, pero el problema es que ellos no habían seguido el sano camino del deporte, y esto no tardó en esclarecerse, ya que se publicaron fotos del Emperador, fusil en mano, junto a un narcotraficante del Comando Vermelho, una de las agrupaciones criminales más grandes Río de Janeiro.

En un intento de redimirse, dejó Flamengo y volvió a Italia para jugar en Roma pero sólo se vieron algunos tenues destellos de lo que había hecho en Inter. Nuevamente los fantasmas de la noche nublaron su mente y el delantero volvió a su país, pero ya nadie lo esperaba como quien recibe a un emperador, sino que lo más destacado fue el gran tamaño de su sombra.