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El certamen doméstico alemán creció notoriamente en cuanto a su nivel futbolístico en los últimos años. ¿Es hoy en día la mejor liga del mundo?

Con la presentación incluída del último ganador del título, ahora dirigido por Josep Guardiola, comenzará este viernes una nueva edición de la Bundesliga. Se trata de un campeonato que llegó a ser considerado de segundo orden en el plano europeo, pero que reconstruyó su valía internacional a partir de un ostensible progreso en lo deportivo y de las positivas intervenciones de sus equipos en los torneos continentales, sobre todo en la pasada temporada.

El franco ascenso del fútbol alemán no se debió a estrategias publicitarias ni a inversiones multimillonarias destinadas a la contratación de figuras de renombre, sino que se sustentó en la profundización de un estilo que difiere del histórico juego pregonado por los representativos germanos, más asociado, por lo general, a la lucha que a la vistosidad.

En la década en curso, creció una tendencia tan novedosa como saludable en las canchas del país teutón: partidos vertiginosos, con destacadas tareas colectivas, pelota al piso y un espectáculo que evolucionó cada vez más de lo táctico hacia lo técnico.

Cabe señalar también que, a diferencia de lo que ocurre en otros certámenes de la región, en Alemania no predominan los futbolistas extranjeros. Por el contrario, la mayoría de los clubes suelen apostar a la formación de profesionales del medio local, cuyos buenos desempeños quedan en evidencia en las convocatorias de Joachim Löw para un seleccionado que ya forjó una identidad muy vinculada a lo que puede verse en el día a día de la liga.

En 2013, por primera vez desde la creación de la Champions League en 1955, la final fue disputada por dos elencos alemanes, que revalidaron en Wembley la supremacía que desde hace algunos años exhiben en el ámbito nacional. Bayern Munich y Borussia Dortmund se repartieron siete de los últimos ocho torneos domésticos (liga y copa) y lo ratificaron al llegar a lo más alto de Europa.

En contra del presente de la Bundesliga, el resto de los participantes necesitará recuperar terreno, ya que la preponderancia tan manifiesta de dos equipos puede decantar en un factor de desprestigio, tal como ocurrió en España, donde la abrumadora diferencia que sostienen Barcelona y Real Madrid con respecto a sus rivales le quita al campeonato la imprevisibilidad en la que muchas veces se encuentra parte del encanto del fútbol.

El balón volverá a rodar y con él las ilusiones de todos los aspirantes a quedarse con el título en la temporada 2013/2014, de una competición que ya se ganó por mérito propio el reconocimiento mundial y que tendrá otra oportunidad de certificar su auge.

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