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En su primer ensayo en Alemania, el entrenador dialogó a solas con Franck Ribéry con el fin de encontrarle su mejor posición, tal como lo hizo con Lionel Messi en Barcelona.

"La obligación que tenemos es darle las posibilidades, ponerle las condiciones para que reciba la mayor cantidad de veces en zonas donde él se sienta cómodo. Lo demás es sentarse y ver cómo termina". Las palabras de Guardiola, que fueron pronunciadas el 7 de marzo de 2012, hacían referencia a Lionel Messi, aunque hoy podrían adaptarse perfectamente a lo que el flamante técnico del Bayern Múnich pretende de Franck Ribéry.

En aquella noche catalana, el rosarino había convertido cinco tantos para la victoria 7-1 del Barcelona sobre el Bayer Leverkusen y el entrenador, asombrado por su producción, lo llenó de elogios en la conferencia de prensa posterior al encuentro correspondiente a los octavos de final de la Champions League.

Luego de la salida de Pep del banco blaugrana, mucho se especuló sobre el desafío que le representaría ser el orientador táctico de otro club, sin las figuras y el ensamblaje colectivo que había logrado en el conjunto culé, pero sobre todo sin el mejor futbolista del mundo. Está claro que el elenco bávaro no tiene un plantel modesto ni un funcionamiento que haya que ajustar demasiado, pero el hecho de que haya ganado todo lo que disputó en el último año obliga al DT multicampeón en España a repetir la cosecha de títulos en su nuevo reto alemán.

Durante los cuatro años en los que dirigió al Barça (2008-2012), Guardiola se nutrió de Messi, al mismo tiempo que Messi creció con Guardiola. El por entonces inexperto líder del grupo, que venía de conducir al equipo filial, explotó al máximo las cualidades innatas del argentino, que a su vez fue el principal artífice del incalculabe éxito registrado en ese período.

La incógnita que representaba el saber cúal sería el estilo del oriundo de Sampedor lejos de la institución en la que se formó comenzó a develarse este jueves, en su primera práctica al frente del grupo de profesionales del Bayern. El español apartó a Ribéry de sus compañeros y le consultó en qué posición se sentiría más a gusto dentro del campo de juego. Tal como había ocurrido con Leo, quedó en evidencia que la intención del técnico podría ser que el sistema gire en torno al mediapunta francés.

Por supuesto que, pese a ser un gran jugador, el ex Olympique de Marsella no tiene los atributos ni la capacidad goleadora que llevaron al 10 del Barcelona a ganar los últimos cuatro balones de oro en forma consecutiva, sin embargo Pep parece haber detectado en él un potencial que le permitiría repetir el esquema que le dio resultados satisfactorios en su primera experiencia como entrenador.

"Uno puede sentir de inmediato lo que quiere hacer. Creo que me hará un mejor jugador y mejorará nuestro equipo", declaró el nacido en Boulogne-sur-Mer, con respecto al DT, tras la práctica. Y eso es lo que consiguió en su paso por el Camp Nou, de modo que se verá si Ribéry, a sus 30 años, puede ocupar el lugar que le fue asignado y deslumbrar a Guardiola como lo hizo Messi, para generar esa retroalimentación que llevó a ambos a lo más alto.

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