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Se confirmó la noticia que en la próxima temporada el jugador del Dortmund cambiará de camiseta y los billetes, parece confirmarse nuevamente, es lo que más importa.

Generalmente cuando los desafíos se presentan, uno va hacia a ellos, tienen un poder de atracción más que importante y la realidad marca que en ese momento el potencial que uno tiene lo exprime hasta la última gota y hasta que no se gana o se pierde en esa instancia, uno no puede dormir tranquilo, uno no puede quedarse cara a cara con el espejo, uno no puede salir a la calle con la frente en alto.

Este martes, se confirmó que Mario Götze abandona a su Borussia Dortmund en la próxima temporada y se marcha al Bayern Münich. Si, justamente en el  día previo a quizás el partido más importante de la última década frente al Real Madrid, a horas de entrar a un campo de juego que estará colmado y a punto de encontrarse con uno de los mayores desafíos de su carrera, jugar y ganar una Champions League.

La noticia, tomó por sorpresa al mundo del fútbol. Nada tiene que ver el gran potencial que tiene el jugador del Dortmund, nada los planteos tácticos o la capacidad de revelarse en el campo, aunque la realidad marca que en el momento más importante, Götze prefirió el dinero, prefirió ir a lo fácil, prefirió no enfrentar al más poderoso, prefirió el billete por sobre los desafíos del club al que hoy pertenece.

Ya tiene varias temporadas sobre la espalda con la camiseta amarilla, aunque en ésta, fue uno de los grandes protagonistas de un plantel que probablemente quede segundo en la Bundesliga y ha llegado a estar entre los cuatro mejores de Europa en la Champions League.

El dinero, entonces, fue puesto por encima de los desafíos, porque ha pesar que el representar a la camiseta más grande del pais puede ser un gancho importante, el estar en la vereda contraria para vencerlo, el quedarte con tu filosofía y con esa morir y enfrentar al club que seguramente sera banca en el próximo año y ganarle, no tiene precio.

Mario Götze, seguramente se vió influenciado por la posibilidad de ser dirigído por Pep Guardiola, de pasar a un equipo que pelea, como mínimo, para ser campeón de Europa, que sí o sí tiene que ser campeón de Bundesliga y que si no logra ésto, sería un estrepitoso fracaso.

Pero la realidad marca que esos espejitos de colores le impidieron ver que hay cosas más que importantes. Que existe el amor por la camiseta, que existe una hinchada como la del equipo amarillo que más de una vez ha dejado sus manos rojas por aplaudirlo, que desde que debutó fue creciendo año a año y que hoy en día abandona todo esto por un puñado de dólares, que no se anima a enfrentarse al más grande, que no podrá ver a los hinchas, a sus hinchas, a la cara, que cuando mañana pise el verde césped la frente no podrá estar en alto y todo ésto, es algo que jamás le perdonarán.

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