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Frente a Fulham, último de la Premier, el United desnudó la crisis futbolística que sufre. Envió 81 centros al área en todo el partido y convirtió sólo una vez por esa vía.

El equipo de Moyes no levanta cabeza. Esta vez, empató 2-2 con Fulham en Old Trafford y además de jugar un mal partido, dejó un dato realmente preocupante. Durante todo el encuentro tiró 81 centros al área rival, lo que revela dos realidades alarmantes.

En primer lugar, desnuda la falta de ideas que sufren los Red Devils. Frente al último de la Premier League y en su cancha, no pudieron crear situaciones claras de peligro y terminaron mandando centros sin ningún tipo de destino. Si bien es cierto que el visitante planteó una táctica defensiva en la que todos los jugadores esperaron en campo propio, el United no supo vulnerar esa estrategia.

La otra realidad que queda en evidencia, es la poca eficacia del equipo: 81 pelotas en todo el partido cayeron en el área rival y sólo pudieron convertir un gol, que además llegó tras una serie de rebotes luego del centro. El otro grito fue por un remate de media distancia de Carrick.

La situación es crítica para Manchester United. No tiene juego colectivo, le cuesta generar situaciones de gol y sufre en defensa. Está séptimo en la Premier y si hoy terminará el torneo, ni a la Europa League entraría.

Muy lejos en campeonato local, fuera de la FA Cup, donde fue eliminado por Swansea, y sin la Capital One Cup, donde cayó en semifinales ante Sunderland, sólo le queda la Champions League. Por ese torneo jugará el 25 de febrero ante Olympiakos por la ida de los octavos de final. Sin embargo, con este presente resulta difícil imaginar un buen futuro para los de Moyes en esta temporada.

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