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Manchester United perdió la Premier pasada en el minuto final ante su eterno rival gracias al gol de Agüero. Ahora, está a un paso de quedarse con el título por amplio margen.

El fútbol tiene vueltas y vaya si lo sabe el plantel de Manchester United, que hace poco menos de un año había ganado un partido duro ante Sunderland por la mínima diferencia y esperaba en el campo de juego que terminara el encuentro en el Etihad Stadium, donde el Manchester City y QPR empataban dos a dos.

Pero Agüero fue al área, combinó con Balotelli y  rompió el arco. Un segundo. Una ráfaga. Un grito agónico de un estadio repleto de miles de almas en pena que dieron un vuelco y explotaron en un final memorable.

Después de eso vinieron las cargadas, lógicas y los miles de videos de cómo se vivía en cualquier living, de la casa de un hincha de los Reds. La desazón era tal que los jugadores, antes que irse de vacaciones, preferían que la temporada siguiente comenzara el próximo fin de semana para poder edificar una venganza contundente.

Como todo hincha de un equipo grande europeo, además de la liga local, la Champions League es una obsesión. Después de pasar la primera ronda del certamen europeo sin sobresaltos, el equipo del legendario Sir Alex Ferguson tenía el clásico ante aquél que le había arrebatado la última Premier en un suspiro. Justamente en ese estadio donde el milagro había ocurrido, Wayne Rooney por duplicado y Robin Van Persie, clave en la temporada 12/13 del United, le dieron la victoria el equipo más ganador de Inglaterra en un ferviente clásico que terminó ajustado.

Ése fue el punto en el que la liga se empezó a romper. Si bien era la semana 15 de competencia, el United tenía un nivel arrollador y una gran reacción para revertir resultados adversos, mientras que el City estaba perpetuado al brillo individual de Agüero, Tevez y el controversial Balotelli, que en el invierno europeo cambió Manchester por Milan.

Con la mirada firme en el objetivo y tras la dura eliminación ante Real Madrid en octavos de Champions, el equipo de Fersguson nunca mermó su producción y llevó a 13 la diferencia de puntos con el conjunto de Roberto Mancini, que por el bajo nivel de sus jugadores comenzó a tambalear en el cargo.

Fue casi rutinario lo de los de Old Trafford, que tras la derrota del City ante Tottenham tienen la chance de consagrarse cuatro fechas antes de terminar el encuentro. Ya no hay espacio para el milagro ni suspenso en la definición. Si no es este lunes ante Aston Villa en el Teatro de los Sueños, será el próximo domingo ante Arsenal. La mesa está servida.

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