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El Olympique y Napoli se cruzan por la Champions mientras el 'Diez' se encuentra en Italia. A mediados del '89, el argentino estuvo a un paso de ir a jugar al equipo francés.

El destino quiso que el calendario de Champions League enfrente a Olympique de Marsella y Napoli, por la Champions League, en días en los que Diego Maradona se encuentra en tierras italianas dando entrevistas y conferencias, entre otras actividades. Diego, él, el objeto del deseo que se disputaron marselleses y napolitanos en el mercado de pases de 1989.

La historia que muchos, pero no todos, conocen en Nápoles y algunos, pero no muchos, recuerdan en Italia cuenta que Maradona, en el '89, estuvo muy cerca de ser transferido al OM, en un momento de crisis y turbulencias entre el Diez y el presidente de Napoli.

"En el verano (europeo) de 1989, había firmado un contrato con el Marsella. Estaba todo listo", contó el propio Maradona en 2009, en la víspera de un partido amistoso entre la Argentina y Francia, y explicó: "Después de una reunión de cuatro horas, Corrado Ferlaino me dijo que si ganábamos la Copa UEFA, me dejaba ir. La Copa la ganamos, pero al final impidió que me vaya a Marsella".

Todo comenzó al final de la temporada 1988/89 , cuando Napoli logró el primer (y único) título europeo de su historia: la Copa UEFA en la que Maradona, inevitablemente, ha dejado su huella decisiva durante la competición.

A mediados de 1989 tenía firmado un contrato con Marsella, pero Ferlaino impidió que me fuera

- Diego Armando Maradona

Tras levantar el trofeo en el estadio de Monaco ante una marea de napolitanos presentes que le daban color a las tribunas, Diego le pidió a Ferlaino que cumpliera la promesa -siempre negada más tarde por el expresidente- que le había hecho unas semanas antes: ser traspasado si ganaba el título internacional.

Dicha solicitud era un emblema de la situación del Diez, desgastado tras cinco años en Nápoles. Él quería un cambio de aire para su carrera y para su vida personal. Y Olympique de Marsella, formado a imagen y semejanza de su presidente, Bernard Tapie, era un club ideal para el argentino, con ambiciones como ganar la Champions League. Por eso, para ir por lo máximo, los franceses buscaban a Maradona, el mejor de todos en esos años.

En principio, Tapie estaba muy sorprendido y casi que no creía que tuviera ante sí la oportunidad de fichar a Maradona. Los emisarios del OM se reunieron con quien había sido campeón del mundo tres años antes y volvieron a Marsella con sensaciones positivas. Rápidamente, los rumores se dispararon y la noticia rebotó por toda Europa, complicando la situación.

Le pido a Ferlaino que me ceda. No quiero irme por plata, sino por motivos familiares

- Diego Armando Maradona, 1989

Los franceses se apresusaron a negarlo, mientras que Maradona dijo que era consciente del interés en él, pero rechazaba haber alcanzado cualquier tipo de acuerdo. Por su parte, en
Napoli estaban furiosos. El Diez acababa de renovar su contrato por cuatro años más y varios millones, pero las chances de ser transferido se enfriaban con el paso de los días.

En ese panorama, Diego se trasladó a Brasil para dispurar la Copa América con la Selección argentina, pero contaba sin vueltas cuál era su situación: "Le pido a Ferlaino que me ceda. No quiero irme por plata, sino por motivos familiares. Napoli me dio todo, ahora querría que me dejara contento una vez más. Cediéndome, Ferlaino tiene la posibilidad de construir un gran equipo alrededor de Careca".

Pero Ferlaino no oyó -o no quiso oír- a Diego, se mantuvo en la misma línea adoptada en Monaco: Maradona no se va. Y Maradona no se fue. Marsella, decepcionado y molesto, cambió de rumbo y fue por Enzo Francescoli. Napoli, con el Pibe de Oro, conquistó el segundo Scudetto de su historia. Y vivieron felices para siempre... por lo menos durante un año y medio, hasta que se produjo la verdadera despedida de Diego. Pero esa es otra historia...

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