thumbnail Hola,

Leo metió un hat-trick y la rompió en un partido al que el Barcelona llegaba de punto. El portugués influyó poco y terminó quejándose por un arbitraje que lo favoreció...

Lionel Messi y Cristiano Ronaldo son los dos mejores jugadores del mundo por estos días. Qué duda cabe de ello. Pero su vínculo termina ahí. Ese es su único punto de unión: ambos son cracks. Su personalidad, su forma de jugar y lo que hacen afuera de la cancha los diferencia, los pone en veredas opuestas. Y el clásico del domingo evidenció como nunca esta dicotomía.

Barcelona llegaba en medio de algunos cuestionamientos de la prensa hacia el equipo pero principalmente enfocados en el Tata Martino. Messi, por su parte, también venía recibiendo algunas críticas, flojas de papeles, pero de personajes cuyas opiniones repercuten en el mundo del fútbol como lo son César Luis Menotti y Ángel Cappa.

La Pulga, siempre ajeno a lo que se dice, entró al Bernabéu e hizo lo que siempre: la rompió. Tres goles, dos asistencias antológicas, una para el gol de Iniesta, otra para que le hagan penal a Neymar, y los tres puntos que viajan a Catalunya. Eso sin contar que, de paso, liquidó el récord de Di Stéfano como máximo goleador histórico del clásico y superó a Hugo Sánchez en la tabla de los máximos pichichis de La Liga. Casualidad o no, los que vieron caer sus marcas ante el rosarino son ídolos de la Casa Blanca.

Del otro lado, vestido de un impecable blanco, con un peinado perfecto y un Balón de Oro en la espalda, se erguía la figura de un Cristiano Ronaldo amenazante, que viene arrasando con cuanto rival se le pone adelante en esta temporada. El Real Madrid puntero y con un juego en altísimo nivel completaba el panorama en la capital española. Poco hizo el portugués en el partido. Complicó al principio pero luego fue bien controlado por el Barça. Su mayor aporte fue un (no) penal que (no) le cometió Dani Alves, que CR7 cambió por gol para el 3-2 parcial.

Pero si en algo se destacó Cristiano en este domingo clásico fue ante los micrófonos, tras la derrota: "Desde que estoy en España, me he dado cuenta de que no les gusta que el Real Madrid gane. Era importante para muchos que el Barça sobreviva. Real Madrid es el mejor equipo del mundo". Esto es apenas un botón de muestra de las lágrimas que derramó el mejor jugador del Merengue luego del 3-4. Por supuesto, no perdió oportunidad de destacar que su equipo es el mejor del mundo. Porque Cristiano es así. Él siempre es el mejor, y su equipo, siempre que esté él, será siempre el mejor. Aunque los resultados o cuatro votaciones de Balón de Oro consecutivas dicten otra sentencia.

Leo volvió a hablar en la cancha. Ronaldo lo volvió a hacer afuera. La diferencia quedó marcada en el terreno de juego del Bernabéu, que es lo que cuenta al final del día, y lo que quedará en la historia. Messi, de paso, superó al portugués en cantidad de goles en los clásicos en los que se enfrentaron: 15 a 13, gracias al triplete en Madrid. Mirá qué distintos somos.

Relacionados