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El técnico italiano mostró sus métodos de entrenamiento en las primeras prácticas con el equipo blanco: intensidad, minuciosa programación y mucha técnica, siempre con la pelota.

“Mi objetivo es muy claro, el club más prestigioso del mundo tiene que ganar jugando un fútbol espectacular, es su historia y su tradición”. Así, con estas mismas palabras, explicaba Carlo Ancelotti el día de su presentación como nuevo técnico merengue cuáles eran sus aspiraciones en el Real Madrid que desde ese mismo momento comenzaba a dirigir. Dejando una expresión grabada a fuego entre los aficionados, dirigentes y especialistas: “ganar jugando un fútbol espectacular”. Tanto le gustó a Florentino Pérez, que la utilizaría después en sus discursos de presentación de Isco Alarcón, Dani Carvajal y Asier Illarramendi, incluso, asumiéndola como propia.

Será una premisa que seguro ‘perseguirá’ al equipo blanco este nuevo curso. Tanto para lo bueno como para lo malo. El propio Ancelotti se puso la vara por las nubes. Desde estos primeros entrenamientos se vio cómo desde el nuevo cuerpo técnico se pone mucho hincapié en que todo el engranaje para que ese "fútbol espectacular" comience a aparecer.



Uno de los primeros ingredientes para culminar esa exigente receta es la de no hacer nada sin la pelota. ‘Un pianista no da vueltas alrededor del piano antes de un concierto’, aseguraba Rui Faria, ayudante de José Mourinho, en referencia a su metodología de no basar los entrenamientos únicamente en el aspecto físico. Y tanto Carlo Ancelotti como Giovanni Mauri, son unos firmes defensores de esta filosofía. El preparador físico que siempre lleva consigo el técnico italiano tiene fama de ser muy duro y exigente con sus planificaciones de entrenamientos, pero por lo que han podido comprobar los jugadores blancos en estos primeros días en Valdebebas, todo está orientado al juego. El balón es el protagonista, no sólo las piernas y los músculos.

Cuando comienza el entrenamiento, alrededor de todo el campo 1 de la Ciudad Deportiva de Valdebebas hay dispuestos conos, estacas, escalas, arcos y pelotas por doquier. Todo está preparado al milímetro, todo está medido con precisión más propia de los suizos que de los italianos. Tanto Paul Clement como Carlo Ancelotti llevan colgados un cronómetro y un silbato alrededor del cuello, que no tienen tampoco descanso durante la sesión. Los circuitos se suceden con presteza. Pero sobre todo, con una intensidad superlativa. Y siempre, con el balón.



‘Un toca, un toca. Aquí, ahí. Combination. Un toca’, se oye gritar al inglés Paul Clement a los jugadores merengues en un castellano que aún debe perfeccionar al explicarles un ejercicio en cuestión. Se juega como se entrena. Y ahí está el quid. En los entrenamientos debe haber una intensidad que luego se pueda exportar a los partidos, pero también se debe perfeccionar una técnica completamente necesaria para ese "fútbol espectacular" que se pretende. De ahí la obsesión de Ancelotti y los suyos de manejar el balón al primer toque.

El nuevo Real Madrid de Ancelotti pretende ser el dominador del juego desde la posesión. Pero no una posesión cansina, plana y horizontal, sino muy dinámica. Con permanentes movimientos y desmarques global y prestamente orquestados que logren desorientar al contrario. Para ello es necesaria una resistencia física, una pulida técnica para poder jugar al primer toque, y a su vez, un rigor táctico del que siempre hace gala Carlo Ancelotti. Así imagina el técnico italiano su Real Madrid y así trabaja para conseguirlo.

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