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Pellegrini no pensó en los goles de visitante y calculó mal: sacó a Silva y no puso a Agüero.

Pellegrini calculó mal cuántos goles necesitaba para pasar de ronda

Pellegrini no pensó en los goles de visitante y calculó mal: sacó a Silva y no puso a Agüero.

Getty Images

El DT del City sacó a Silva y dejó a Agüero en el banco con 20' por jugar en Munich porque creía que debía ganarle 5-2 al Bayern para ser primero. Pero con el 4-2 le alcanzaba.

Un error de cálculo de un ingeniero puede ser una catástrofe en más de un ámbito. ¿Y en el fútbol? En el sorteo que determine los cruces de octavos de final de la Champions League, Manuel Pellegrini se enterará si su fallo en la cuenta será grave o si la suerte estará de su lado. Lo cierto es que el chileno creyó que debía ganarle por tres goles a Bayern Munich para quedar primero del Grupo D, pero le hubiera bastado con un 4-2.

Manchester City venció 3-2 al equipo alemán y se convirtió en el primero en ganarle en su casa desde marzo de este año. Pero, créase o no, eso no le alcanzará a los citadinos para estar contentos. Cuando iban 70 minutos de juego y un gol más le alcanzaba para quedar primero por los goles de visitante en el desempate entre los dos equipos que teminaron con 15 puntos, Pellegrini sacó a David Silva y puso a Álvaro Negredo. ¿Fue un mal cambio?

"Era difícil anotar dos goles (ya iban 3-2) y pensé que Silva ya había jugado suficiente luego de su lesión. A Agüero lo iba a poner sólo si metíamos el cuarto y nos faltaba uno para quedar primeros, por eso estaba entrando en calor", dijo el Ingeniero apenas después del partido.

De todos modos, Negredo tuvo un mano a mano que tapó Neuer con un pie. Fue el mismo español el que contó que estaban todos confundidos con la diferencia de tantos que debían sacarle al Bayern luego de haber caído 3-1 en Manchester.

"Para ser honesto, debo decir que creíamos que teníamos que ganar por 5-2", explicó el 9.

En la conferencia de prensa luego del partido, Pellegrini ya estaba anoticiado del hecho e intentó justificar el cambio. Pero ya pasó. Ahora mirará el sorteo de octavos de la Champions, en la que los primeros se cruzan con los segundos, con doble atención. Y será el destino quien decidirá si castiga o si perdona el error de un ingeniero.

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