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El precio récord pagado por Gareth Bale y la criticada salida de Mezut Ozil, hacen que el Presidente blanco se juegue mucho en esta Champions League.

Florentino Pérez se encuentra bajo presión. El presidente del Real Madrid fue pura sonrisa el domingo mientras estaba parado junto a Cristiano Ronaldo anunciando que el portugués se quedaría durante cinco temporadas en el Santiago Bernabéu. Pero después de un verano europeo de derroche y de la controvertida venta de Mesut Ozil, el proyecto Pérez debe entregar el mayor premio de todos: La Decima.

Cuando el magnate de la construcción volvió a la presidencia en 2009, se comprometió a crear un "equipo espectacular" que se convertiría en un "punto de referencia" en el mundo del fútbol. Florentino afirmaba que había aprendido de los errores pasados y que esta segunda etapa sería diferente.

El primer mandato de Florentino Pérez capturó la atención del mundo del fútbol con aquél equipo 'Galáctico' que alcanzó grandes triunfos, buen juego, pero que terminó decepcionando en Europa con resultados que no pudieron acompañar a la enorme inversión en estrellas como Zinedine Zidane, Luis Figo, Ronaldo y David Beckham. Durante sus seis años como jefe del Madrid, el club cosechó sólo siete trofeos: dos títulos de Liga, dos Copas del Rey, dos Supercopas de España y una Liga de Campeones; La Novena.

Todos esos trofeos, menos una Supercopa, fueron ganados con Vicente Del Bosque en el banco.
Pero Pérez, inexplicablemente, decidió no renovar el contrato del entrenador, al tiempo que permitió la ida de Claude Makelele y Fernando Hierro y no buscar los reemplazos adecuados permitiendo el inicio de la cuesta abajo para el Madrid.

Florentino finalmente se fue en 2006 y Madrid reclamó títulos a su sucesor, Ramón Calderón. Los resultados en Europa continuaron siendo deficientes y Calderón renunció a principios de 2009 después de un escándalo en la votación y con un Barcelona ganando todo en 2008-09. Ante esto, Pérez decidió volver al ruedo para una segunda etapa.

"La emoción ha vuelto", fue su lema de campaña. El apoyo de los hinchas y los medios de comunicación fue total y el optimismo, aparentemente, había hecho olvidar el pasado.

Esa emoción fue acompañada nuevamente con grandes nombres: Kaká, Cristiano, a un precio récord, Xabi Alonso, Karim Benzema y más.

Con Manuel Pellegrini, Madrid produjo una de las mejores temporadas de liga de toda su historia, ya que terminó con 96 puntos. Pero esa cantidad de puntos solo alcanzó para ser segundos detrás de Barcelona. Además, la humillación en la Copa del Rey (con una derrota impensada ante Alcorcón de la Segunda B) y una sexta eliminación consecutiva en octavos de la UEFA Champions League (Lyon) significó el fin para el técnico chileno.

Florentino apostó a ganador y le dio inicio a la era José Mourinho, ganador dos veces de la Champions como entrenador. Pero si bien el Madrid mejoró su imagen en Europa llegando a tres semifinales, la Décima siguió siendo esquiva con el agregado de la imagen del Barça a tope.

Con Carlo Ancelotti ahora a cargo, el presidente del Madrid tiene quizás al entrenador que quería, pero el gasto significativo ha puesto de manifiesto la necesidad de que el éxito en el terreno de juego sea obligación para justificar las enormes sumas gastadas en Isco, Asier Illarramendi y, en particular, Gareth Bale.

La llegada del delantero galés por un precio de alrededor de USD 130M llamó la atención y provocó críticas de todas partes, teniendo en cuenta el actual clima de recesión económica que vive España. Al mismo tiempo, muchos madridistas se mostraron furiosos por la venta de Özil al Arsenal en el último día del mercado de pases.

Por ello es que Florentino Pérez quiere y debe restaurar el nombre del Real Madrid en lo más alto de la realeza del fútbol mundial, y eso se logra obteniendo la Décima.

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