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La necesidad de recuperar al mejor Real Madrid es ineludible para la remontada. Sólo así habrá opciones reales de pasar a la final. El regreso del '7' blanco juega a su favor.

El Real Madrid recibe este martes al Borussia Dortmund con la necesidad imperiosa de quemar todas las naves en la desesperada búsqueda de una remontada que limpie el honor merengue tras el 4-1 sufrido en la ida. Así, sabrá a poco todo lo que no sea un partido constantemente inclinado hacia el arco de Weidenfeller, bajo un ambiente mágico en el Santiago Bernabéu. La remontada es futbolísticamente complicada, pero metafísicamente posible. Y para ello, hay una serie de claves sin las que sería difícil ver al Real Madrid completando su pase a la ansiada final de Wembley:

Cristiano Ronaldo. Puede parecer obvio, pero la presencia del ‘7’ merengue es fundamental para que existan posibilidades de clasificación del Real Madrid. Llega entre algodones, pero su participación está asegurada. Es el pichichi de la competición en pugna con el propio Lewandowski, es el mejor jugador del Real Madrid en la actualidad, garantiza un gol por partido… “Hablaré el martes”, dijo a la salida del Westfalenstadion. Y el madridismo lo espera con impaciencia.

Asedio de principio a fin. No le queda otra al Real Madrid. Con orden y control, por supuesto, pero no puede jugar a especular José Mourinho, como pretendió en la ida. Si hay un factor donde es más factible desequilibrar el pulso futbolístico es apabullando al Borussia, ya sea alentado o no desde la tribuna. Debe morder al rival, acosándolo por todo el campo como le hicieran al propio Real Madrid en Dortmund. Y al contrario que en ocasiones anteriores, desanimarse no es una opción. Nunca se sabe en qué minuto puede llegar un gol, con lo que no debería haber ni uno sólo en el que el equipo blanco baje los brazos.

El fútbol que no se ve, con pelota y sin pelota: Una ley básica en el fútbol, pero aun así, fundamental en la élite incluso. Poco podrá hacer el Real Madrid sin presionar, sin controlar las segundas jugadas, sin asfixiar a los Gundogan y Gotze. Se sabe que el Borussia tiene mejor físico, pero con concentración y perseverancia se puede compensar estas suertes del fútbol. Asimismo, es tan importante saber cómo poder robar el balón, que saber qué hacer con él cuando se roba. Que es lo que diferencia a los equipos 'vuelteros' de los equipos arrolladores como el propio Borussia Dortmund. Y eso no lo supo hacer el Real Madrid en el Westfalenstadion, con posesiones cortas e infructuosas, por imprecisiones de los pasadores, y también cierta desidia de los receptores en los desmarques. Como cuando el equipo merengue no le había tomado aún la medida a los Clásicos.

Firmeza en la línea defensiva. Con un partido que se prevé predominantemente unidireccional hacia el área amarilla, la fiabilidad de las últimas líneas es básica. Tanto de los defensores como del arquero merengue. Porque sin esa seguridad atrás, dada la trascendencia de un gol en contra del Borussia, el Real Madrid nunca terminaría de auto convencerse de que tiene que vivir en el campo contrario. Con el talento que han demostrado los Gotze, Reus, Kuba o Lewandowski, la empresa suena espinosa. Pero es que una remontada sin mantenerse imbatido suena a ciencia ficción ya.

Goles. Parece elemental, pero este martes son más significativos que nunca. Ineludibles. El dominio y el asedio sin goles no le valdrá de nada ni al Real Madrid, ni al madridismo. Y al contrario, una cascada de goles, sobre todo si son en la primera parte, desmontarían al equipo más pintado. También a este poderoso Borussia Dortmund.

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