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Las lesiones perjudicaron al rosarino, que se perdió muchos partidos con Barcelona y la Selección. Además, surgieron problemas extrafutbolísticos siempre inesperados.

Decir que el año de Lionel Messi fue malo sería ridículo. Porque la Pulga ganó dos títulos con Barcelona, llevó a la Selección argentina a ser primera en las Eliminatorias y convirtió 45 goles en 47 partidos. Sin embargo, las lesiones y los problemas extrafutbolísticos consiguieron que Leo la pase mal por momentos y baje considerablemente sus números respecto a años anteriores.

En enero, cuando todavía el año era una incógnita, el rosarino ganó su cuarto Balón de Oro consecutivo. Algo inédito. Y en ese primer semestre batió un par de récords: ser el más joven en llegar a los 200 goles en La Liga y anotar en 19 partidos consecutivos, es decir, una vuelta completa. Inmessionante. Además, ganaría, cuatro fechas antes del final, su sexto título liguero.

Ya sin Pep Guardiola, Messi y sus compañeros sufrieron con la enfermedad de Tito Vilanova y eso se notó en la Champions League. Pese a caer en semifinales ante el poderoso Bayern Munich, que finalmente ganaría la copa, los partidos de vuelta ante París Saint-Germain y Milan, luego de su primera lesión del año, quedarán en la historia por la gran actuación del argentino en inferioridad de condiciones y tirando, prácticamente solo, del equipo catalán.

Nuevamente lesionado, se fue de gira en lugar de descansar y lo pagó caro. Recorrió miles de kilómetros, dando, literalmente, la vuelta al mundo. ¿El motivo? Solidaridad. Los problemas con el fisco español por sus derechos de imagen ya habían quedado atrás y Leo limpiaba su imagen ayudando en donde pudiera. Sobre fines de julio, unas polémicas fotos afectaron su vida privada y ya se notaba que el 2013 no sería el mejor año para Leo.

En el comienzo de la temporada, se encontró con el Tata Martino, un paisano con el que compartían el pasado en Newell’s. Ganaron otro título de entrada –la Supercopa de España-, pero Messi volvió a lesionarse ante Atlético de Madrid. El comienzo en el campeonato fue extraordinario, pero las molestias musculares persiguieron al argentino, quien debió ser suplente en la Selección por Eliminatorias, algo que no le gusta nada. Encima se perdió el partido ante Italia en homenaje al Papa Francisco.

Finalmente, el 10 de noviembre terminó su año futbolístico. Ante Betis, volvió a romperse el bíceps femoral de su pierna derecha y ya no pudo jugar en 2013. Para el final, quedó una recuperación en Argentina y una pelea –nunca se lo había visto así- con un dirigente Culé. Al parecer, todo está solucionado y en los primeros días de 2014 Messi recibirá una mejora salarial y podrá volver a las canchas luego de dos meses.

Nueve años después de haber debutado en Barcelona, se viene el año más importante de la carrera de Leo y él pidió que no haya más lesiones. El Mundial de Brasil se aproxima y todos los argentinos estarán pendientes de él, sus gambetas y definiciones. Quizás no gane Leo su quinto Balón de Oro, pero el premio más importante se entregará el 13 de julio próximo en el Maracaná, y allí es donde él quiere –y puede- estar.

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