thumbnail Hola,

Fernando Duclos, un periodista que vio en vivo a Nigeria en Etiopía, se encontró con una camiseta de Boca en Somalilandia y una de Vélez en Kenia. Una historia para ser contada

“Viajar a África es algo con lo que había soñado toda mi vida. Este continente siempre me produjo una fascinación especial y un día decidí dejar mi trabajo y poder darme un gusto que recordaré por siempre”. El que largó todo para cumplir su sueño se llama Fernando Duclos. Es argentino, hincha de Huracán y periodista. Una historia sin desperdicio…

Nueve vacunas, una carta de despedida y seis horas de escala en Sudáfrica después, Fernando llegó a Addis Ababa, la capital de Etiopía, el primero de sus destinos.Cuando Etiopía le ganó a República Centroafricana en septiembre, grité el gol en mi casa, solo, viendo el partido por internet, porque sabía que eso me permitiría asistir al Repechaje en vivo, en la cancha”, cuenta desde Kenya este amante del fútbol, que aprendió francés para ir al continente negro. 

Después de Etiopía, el viaje continuó por Somalilandia -“un país independiente de facto, que tiene su propio presidente, ejército, moneda y constitución, pero no es reconocido por ningún otro estado del mundo y aún es considerado como una provincia de Somalía”-, Kenia y Uganda, donde Fernando pasó la Navidad.

Las Crónicas Africanas (www.cronicasafricanas.com) continuarán por Rwanda, Burundi, Tanzania, Mozambique, Zambia, Botswana y Sudáfrica. De todas formas, avisa Fer, “el viaje va cambiando todo el tiempo” y no descarta visitar Malawi, Zimbabwe o la República Democrática del Congo, “si la situación está segura”.

Toda su experiencia es volcada en las redes sociales, Twitter (@cronicasafrica) y Facebook (Crónicas Africanas), pero en Goal nos centramos en el fútbol, sólo una porción del intercambio cultural que vivirá en los más de seis meses que piensa estar lejos de casa. “Me traje la camiseta de Argentina con el nombre de Lionel Messi y dos de Huracán, dice este Quemero que ya recorrió América Latina y Oceanía en anteriores oportunidades. “Ya conseguí las de Etiopía y la de Kenia”, agrega, como futbolero de ley.

El 13 de octubre, Fernando asistió al choque de ida entre etíopes y nigerianos, en Addis Ababa, junto a otras 22 mil personas. Las selecciones jugaban por la clasificación a la Copa del Mundo. “Estar en un estadio repleto con la gente completamente enardecida fue una experiencia asombrosa. Pocas veces viví un clima semejante en una cancha”, cuenta quien lamentó el 2 a 1 de los visitantes. “La organización fue terrible. Vendieron todas las entradas el mismo día, hubo diez horas de cola y avalanchas, pero es parte de la experiencia”, dice ya aliviado.

“Los dos días previos fueron alucinantes: a cualquier parte de la ciudad que uno iba, la gente cantaba y hacía sonar las famosas vuvuzelas. La atmósfera contagiaba”, recuerda con emoción este periodista de gráfica. ¿Y el fútbol? Fernando se sorprendió con Asrat Gobena, de la Selección local. Además, sobre Nigeria, tercer rival de Argentina en el Mundial, dijo: “No juega bien y no le veo muchas chances de pasar la primera ronda en Brasil. Ganó con la experiencia, solamente con eso”.

A Fernando, que también estuvo en un 0 a 0 aburrido entre Dashen FC y Harar FC, por la liga local de Etiopía, se le facilitan los accesos al decir que es argentino gracias a Lionel Messi y, obviamente, a Diego Maradona. Pero no son los únicos argentinos conocidos. El Kun Agüero, debido al fanatismo por la Premier League –“el torneo más visto en los sport cinemas, salas con sillas y un plasma, o bar sports, donde toman cerveza, juegan al pool y ven fútbol”-, también tiene sus fans.

Y además de esto, no deja de sorprenderse. “Hay gente que sabe mucho de nuestro país. Me han preguntado por el descenso de River, por el Burrito Ortega, Riquelme, Batistuta y el Monumental. Pero en Etiopía conocen a Saviola y D’Alessandro porque en 2001 se clasificaron al Mundial Sub-20 y perdieron contra Argentina por 3 a 0. Todos preguntan si las mujeres argentinas son tan lindas como se veían en la televisión”, describe Duclos y uno se imagina su sonrisa.

Después de conocer Etiopía, donde “las mamás prefieren que sus hijos corran porque da más posibilidades que el fútbol”, llegó el turno de ir a Somalilandia y ahí, en ese país que “existe pero no existe”, Fernando se cruzó con Muhammad, quien aunque no tenía idea de qué equipo era, llevaba puesta una camiseta de Boca. Tiempo después, ya en Kenia, nuestro viajero amigo alcanzó a fotografiar desde arriba de un bus a un hombre con la remera de Vélez, en un pequeño pueblo costero llamado Mnarani.

Estas son pequeñas anécdotas entre decenas de acontecimientos que va a recordar para siempre, como asistir a una boda en Uganda, conocer a la familia de Kenenisa Bekele, uno de los atletas más importantes del mundo, o vivir el fallecimiento de Nelson Mandela justamente en su continente. Mientras tanto, Fernando sigue y sigue viajando. Y falta mucho camino todavía. El periodista y el hombre se fusionan en un recorrido en el que la brújula marca el sur. Los pueblos y los amigos van quedando atrás y los sueños, que a veces parecen tan lejanos, finalmente se cumplen. ¡Buen viaje, Fernando!

Artículos relacionados