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¿Qué hubiera pasado si aquella selección conducida por Walter Perazzo lograba la clasificación a los Juegos Olímpicos? En Goal.com soñamos y armamos nuestro once de gala.

En Enero de 2011, la Argentina viajó a Perú para disputar el Campeonato Sudamericano Sub-20. Dicho torneo otorgó dos plazas para los Juegos Olímpicos de Londres, que actualmente se están disputando. Brasil y Uruguay ocuparon las primeras posiciones y dejaron relegado al equipo de Walter Perazzo al tercer escalón del podio.

La posibilidad de revalidar el título logrado en Atenas 2004 y Beijing 2008 se desvanecía, y el pueblo uruguayo celebraba el retorno a la cita olímpica, por primera vez desde Amsterdam 1928. Desde Goal.com, no podemos dejar de pensar en qué hubiera sucedido si el combinado albiceleste formaba parte de Londres 2012. Y jugamos a ser Perazzo. A elegir nombres, figuritas y esquemas. Las reglas para el armado del equipo olímpico, son claras: 11 jugadores, de los cuales solo tres pueden haber nacido antes del 1º de enero de 1989.

El encargado del arco, sería el juvenil de Lanús Esteban Andrada, mejor arquero del Sudamericano 2011. En el fondo, una línea de cuatro jugadores compuesta por Marcos Rojo, Federico Fernández, Lisandro López y Emiliano Insúa. Todos ellos menores de 23 años, con experiencia y rodaje incluso en la selección mayor. Dos mediocampistas de contención, Javier Mascherano y Héctor Canteros, serían los encargados de darle al equipo balance y recuperación de pelota. El jugador del Barcelona, doble campeón olímpico, sería uno de los tres jugadores mayores. Un joven experto de 28 años, fundamental como guía de los menores.

Por delante, una línea de tres hombres, conformada por Eduardo Salvio, Javier Pastore y Sergio Agüero. El primero y el segundo, menores de 23 años, aportarían desborde y creación. Mientras que Agüero, forzado a recostarse sobre la banda izquierda, podría intercambiar roles con el último eslabón de la cadena olímpica, Lionel Messi. Esta sociedad de pequeños adultos, colmada de goles y títulos, ocuparía los últimos dos cupos de mayores de 23 años.

Es solo un juego de nombres, pero el hecho de juntar once hombres, entre los que figuran Messi, Agüero y Mascherano encolumnando un conjunto de jóvenes con un gran futuro, como Salvio, Andrada, o Lisandro López, nos lleva a soñar con que la medalla dorada en Londres 2012 no hubiese sido un objetivo descabellado. Y puestos a soñar, una final por el oro con el Brasil de Neymar, hubiese sido la frutilla del postre.

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