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Con la eliminación de Boca, sólo queda San Lorenzo de los denominados "grandes" en la Copa Argentina. Esto abre la duda: ¿Están en decadencia o no les importa el certamen?

Hace casi dos años, la Asociación del Fútbol Argentino propuso la disputa de la "Copa Argentina", que tiene su antecedente a finales de la década del 60, con el fin de federalizar el fútbol e integrar en una misma competencia a equipos de todas las categorías afiliadas directa o indirectamente.

¿Qué logra este certamen? Que equipos del interior o de las divisionales más bajas de la zona metropolitana tengan la chance de enfrentarse a los clubes de Primera, muchos de ellos por primera vez en su historia, soñando con dar "batacazos", teniendo en cuenta que su modo de disputa es a partido único en territorio neutral, con un premio económico muchas veces superior a su presupuesto habitual.

El campeón de la edición 2011-12 fue Boca, tras vencer a Racing en la final pero en su fase previa necesitando de los penales para dejar afuera a Deportivo Merlo. Pero en esta ocasión, a la que apuntó por brindar además un cupo para la próxima Copa Libertadores, se despidió en los octavos de final ante All Boys.

El caso del Xeneize parece paradigmático pero en el repaso termina siendo uno más en cuanto a lo hecho por los denominados "grandes" del fútbol argentino, de los cuales sólo sobrevivió San Lorenzo, que en esta ronda superó sin problemas a Atlético de Rafaela, pero casi queda afuera en la serie de penales ante Deportivo Morón, club de la Primera B Metropolitana.

¿Qué pasó con el resto? El mismo día y en la misma fase, dieciseisavos de final, Racing y River sufrieron sendas derrotas 1 a 0 ante Tristán Suárez y Estudiantes de Buenos Aires respectivamente, otros dos equipos de la tercera categoría. En cuanto a Independiente, en los días previos a su descenso, cayó ante Arsenal.

Newell's, dos horas después de consagrarse campeón del Torneo Final, cayó por la mínima ante Talleres de Córdoba, hace poco ascendido a la B Nacional. Pueden sumarse a este resumen los fracasos de Vélez (afuera en dieciseisavos contra Olimpo); Lanús, que quedo afuera ante Atlético de Rafaela.

Y peor aún aquellos que fueron eliminados en la fase previa, como Belgrano que perdió el clásico ante Talleres; Argentinos Juniors contra Sportivo Belgrano; Tigre contra Juventud Antoniana; Colón contra Platense; o hasta Rosario Central y Gimnasia, que regresaron a Primera pero se despidieron contra Central Córdoba y Excursionistas respectivamente.

Teniendo en cuenta lo que quedó para los cuartos de final, sólo resta conocer al ganador de la llave de octavos de final entre Estudiantes de La Plata y Quilmes. Su ganador irá ante All Boys, por el mismo lado del cuadro que Godoy Cruz y Arsenal; en la parte alta, los duelos serán Talleres de Córdoba ante Estudiantes de Buenos Aires y San Lorenzo contra Gimnasia de Concepción del Uruguay. Es decir que quedarán cinco equipos de Primera División, uno flamante ascendido a la B Nacional, otro de la B metropolitana y el restante del Torneo Argentino A.

Todo este panorama lleva a un análisis de la situación que atraviesa el fútbol argentino y la paridad que puede darse en 90 minutos más allá de las abismales diferencias. Y si se busca atravesar las fronteras y vincularlo con ejemplos europeos, Wigan logró ganarle al multimillonario Manchester City en la final de la FA Cup, o aquella histórica victoria de Alcorcón ante Real Madrid en la Copa del Rey.

Pero regresando a estos lares, las causas parecen ser múltiples aunque una termina siendo la más pesada: es cierto que los equipos más "chicos" se potencian ante los "grandes", porque no dejan de ser futbolistas ante la oportunidad de su vida de enfrentar a un rival de fuste, teniendo en cuenta que muchos de ellos ni siquiera pueden vivir del fútbol. Además, como se dijo anteriormente, el estímulo económico tiene mayor validez para ellos.

Y es cierto que todo está más parejo por equipos en decadencia, con Independiente descendiendo como ocurrió con River hace dos años, Boca en el fondo de la tabla, o Racing y San Lorenzo navegando en la intrascendencia. Pero hay un componente fundamental en todo esto y es el poco interés que le dan, ya sea jugando con un equipo alternativo como el Millonario o el Rojo, o con los habituales titulares como el Xeneize y la Academia.

Estos equipos parecen sobrar algunos enfrentamientos, tomarlos como un trámite y después pagar las consecuencias con derrotas que quedan en la historia. ¿Qué opinan? Más allá del emparejamiento, ¿los grandes no toman la Copa con completa seriedad?

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