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Mientras los dirigentes duermen la siesta en el aspecto de refuerzos, dos juveniles llegaron al club. ¿No es más importante la renovación de Riquelme?

Esteban Burgos y Jonathan Calleri. Esos son los dos refuerzos que llegó a cerrar Boca un mes y medio después de que finalizara el torneo. ¿La renovación de Juan Román Riquelme? ¿Darío Cvitanich? ¿Federico Carrizo o, al menos, César Melli? De eso, nada. Los nombres importantes, a falta de un mes y dos días de que empiece el Torneo de Transición, brillan por su ausencia.

Ojo, no hay que faltarle el respeto a estos dos chicos, quienes seguramente llegan al club merecidamente, pero lo cierto es que ninguno de los dos cambia la ecuación. El equipo de Carlos Bianchi necesita renovación ante jugadores de peso que se irán, como Emanuel Insúa o Juan Sánchez Miño. Hasta Fernando Gago puede dejar la institución, sin contar que Emmanuel Gigliotti, ante la salida de Claudio Riaño, no tendrá competencia.

¿O acaso el último semestre del club no fue para el olvido, a pesar de haber terminado segundo? ¿O acaso el plantel no grita recambio? Boca necesita refuerzos. Pero refuerzos en serio, que hagan la diferencia y le permitan, de una vez por todas desde la llegada de Bianchi, pelear un campeonato como la gente y no llegar a las últimas fechas dependiendo de una

Y como si eso fuera poco, hoy Riquelme está sin club porque tanto el jugador como la entidad no se ponen de acuerdo en algunos detalles. Amén de quien tenga más o menos razón en este conflicto, Boca se queda sin su emblema y ninguna parte parece demasiado preocupada en resolver la situación.

Es cierto que nadie hasta ahora - salvo Racing - arrancó a fondo en el mercado de pases. Pero, ¿es excusa suficiente para dormirse en vez de aprovechar el momento?

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