thumbnail Hola,

Muchos argentinos cambiaron de equipo en enero, algunos en busca de más continuidad, otros por ambición deportiva y hubo uno que lo hizo por una montaña de dólares.

Enero y agosto son, además de meses muy fríos o muy calientes según en donde esté uno, dos momentos claves en el año para fútbol. Mercado de pases de mitad de temporada, y el más importante, antes del inicio de una nueva temporada. Aunque de los dos este sea en el que generalmente hay menos pases resonantes, los argentinos siempre son buscados y algunos de ellos en las ligas más importantes.

Posiblemente, la llegada de Pablo Daniel Osvaldo a Juventus sea el pase más destacado en el que esté involucrado un argentino. El delantero nacionalizado italiano es un jugadorazo, sí, pero en el combo que incluye goles –algunos muy lindos- también hay desplantes, peleas y una rebeldía que hasta ahora ningún entrenador pudo controlar; todo al mismo precio.

De Roma no se había ido muy bien, y en Southampton nunca se afianzó. Hace casi dos meses fue noticia por un golazo a Manchester City, pero hace dos semanas después inundó los diarios ingleses tras ser suspendido por dos semanas por una pelea con un compañero. Cuando la olla no daba más de la presión, apareció Juventus para levantar la tapa y llevarse a un delantero en ebullición, que si vuelca su furia para romper redes puede ser la pieza que termine de empujar a la Vecchia Signora a ganar el tercer Scudetto consecutivo. Y, ¿por qué no también la Europa League?

Otro goleador que necesitaba imperiosamente un cambio de aire es Nacho Scocco. El ex-Newell’s se fue a Brasil en agosto pasado con la ilusión de consolidarse y poder pelear por un lugar para ir al Mundial, y en cambio se encontró con un equipo armado en el que sólo pudo jugar 10 partidos como titular y meter tres goles. El delantero soñaba con la vuelta a Newell's pero ni entre los tres equipos de Argentina que lo querían podían pagar lo que sí pudo Sunderland.

Una de las características del mercado de mitad de temporada es la incorporación de jugadores jóvenes por parte de clubes grandes. Por eso apareció Roma para golpear las puertas de Casa Amarilla preguntando por Leandro Paredes. Toda apuesta representa un riesgo, por eso, para que el joven volante de Boca se adapte a la Serie A, jugará hasta el final de la temporada en Chievo Verona.

Un caso similar pero que ya está en la segunda fase es el de Ruben Botta, ese zurdo habilidoso que brilló en la Copa Sudamericana 2012, pero se rompió los ligamentos de la rodilla antes de llegar a esa bochornosa final en San Pablo, cuando Inter ya lo había comprado. Durante ese semestre en el que estuvo inactivo, hizo la rehabilitación en Livorno, club que tenía cupo para extracomunitario. Ni bien empezó el año, volvió a Inter y ya jugó sus primeros minutos con la camiseta Nerazzurra.

Para algunos jugadores que estuvieron en la Selección argentina bajo el mando de Alejandro Sabella, este era un mercado clave aunque, claro, no todos supieron aprovecharlo. El técnico quería a José Sosa en una liga más competitiva, y el volante le hizo caso y se sumó al Atlético de Madrid del Cholo Simeone, y Jonás Gutiérrez, sin espacio en Newcastle y que sólo jugó cinco minutos en la Era Sabella, se mudó al Norwich inglés.

El que no aprovechó para nada la posibilidad de irse a otro equipo para tener continuidad es Sergio Romero; el arquero titular de la selección juega sólo los partidos de Copa de Francia en Monaco, y ante esta situación, Oscar Ustari apostó su última ficha y se fue de Almería a Sunderland, al igual que Santiago Vergini. Algo similar hizo Nicolás Burdisso, quien había jugado sólo seis partidos en todo el semestre en Roma, y prefirió irse al modesto Genoa para tener más minutos, porque en la línea que más dudas tiene Sabella es en la defensa y, sobre todo, con los centrales.

Que Lucho González se haya ido de Porto al Al Rayyan de Qatar fue una sorpresa, pero también debe haber sido sorprendente para él haber visto la cifra demencial que le ofrecieron los jeques: seis millones de dólares por una temporada. No hay amor por un club que pague tantos billetes.

Conveniencia, ambición deportiva o codicia. Cada uno tendrá sus razones, pero un nuevo mercado de pases se terminó en Europa y varios jugadores argentinos tomaron su decisión. El tiempo les dirá si fue acertada o no.

Artículos relacionados