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Luego de haber estado cerca de irse en julio, Wayne Rooney y Luis Suárez son las figuras de sus equipos, que ahora parecen depender de ellos para tener buenos resultados.

En mayo todo parecía sentenciado. Wayne Rooney y Luis Suárez estaban decididos a cambiar de aire y lo mejor que les podía pasar era salir de sus respectivos clubes, teniendo en cuenta que ambos tenían varias opciones y que más allá de las pretensiones, que eran bastante altas, los equipos interesados les ofrecían lo que ellos querían.

Los negocios no se dieron en este caso, por lo cual el inglés, que constantemente recibía guiños por parte de José Mourinho para jugar en Chelsea, llegó a un acuerdo con David Moyes, quien le devolvería su lugar preponderante en el equipo, a diferencia de lo que mostró Sir Alex Ferguson durante la última parte de la temporada, que fue a la larga lo que le hirió su orgullo como jugador.

Del otro lado, Luis Suárez, desgastado en Liverpool, con una pésima relación con la prensa local y reflejando su ambición de pelear por las copas continentales y locales, también evidenciaba sus deseos de emigrar, pero no hubo nada concreto y ante un altísimo pedido del equipo de Anfield, que quería más de 52 millones de dólares por el jugador, el uruguayo se terminó quedando.

Durante la pretemporada ambos tuvieron inconvenientes. Suárez llegó tarde a la concentración y Rooney tuvo una lesión que le impidió sumarse al grupo que viajó a Asia y Estados Unidos, obligándolo a prepararse lejos del resto. Y asimismo, hay que resaltar que los jugadores presentaron el recurso del ‘Transfer Request’, algo que casi obliga a los equipos a dejarlos ir.

Pero eso no fue todo. Suárez no pudo jugar durante los primeros cinco partidos de la Premier, pues el uruguayo en otro hecho que fue duramente criticado por la prensa, mordió a Branislav Ivanovic y la sanción fue más fuerte de lo esperado, 10 partidos por fuera.

Y Rooney, que aún cargaba con su lesión fue relegado al banco, dando qué hablar durante finales de agosto y comienzos de septiembre, cuando ya había iniciado la temporada pero el mercado de pases seguía abierto.

Entonces fue este punto donde hubo un giro, con Liverpool buscando los refuerzos necesarios para armar un equipo alrededor del jugador uruguayo y con la aparición de Rooney desde el arranque del tercer partido de Manchester United en la temporada, marcando un lugar del que no se movería.

Rooney es el jugador con mayor número de asistencias en la actual Premier League, con un total de 12 (una más que Özil), tiene 11 goles y con su anotación del Boxing Day se convirtió en el segundo jugador de la historia de la Premier en llegar a 150 tantos con la camiseta de un mismo equipo.

Aunque el uruguayo no se quedó atrás, y luego de volver en la fecha 6 de la Premier consiguió un doblete y mostró que sus ganas de luchar por el club seguían intactas. Algo que se ha mantenido hasta ahora, convirtiéndose en el goleador del torneo con 19 tantos, anotando la mayor cantidad de goles consecutivos en un mes, llevando la banda de capitán ante la ausencia de Gerrard y firmando un nuevo contrato por una cifra record.

La situación ahora es distinta, los presentes de Manchester United y Liverpool parecen atados a estos dos jugadores, de cuyas actuaciones depende en gran parte el resultado, y que aunque todavía pueden partir, pues ambos han estado en carpeta de Real Madrid, parecen consolidados en los clubes que por un momento les dieron la espalda.

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