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Gago aterrizó en Ezeiza, feliz por afrontar su segundo ciclo en Boca. Este lunes se suma a las prácticas y será presentado. Es el sexto refuerzo para el equipo de Bianchi.

Fernando Gago está en la Argentina. El volante de la Selección, recientemente desvinculado de Valencia, llegó al país este domingo. Mañana participará de su primer entrenamiento a las órdenes de Carlos Bianchi y será presentado como el sexto refuerzo de Boca.

Lo de Gago ya es un hecho. Un deseo del entrenador, de los hinchas y de la dirigencia, que tuvo que desembolsar 1.7 millones de dólares para su regreso al fútbol argentino. Acaso la figurita de este mercado de pases. El único titular indiscutido de la Selección que jugará en la liga local.

Carlos Bianchi lo conoce muy bien. Fue él quien lo subió a Primera, en 2004, año en el que debutó en la máxima categoría, ante Quilmes, con el Chino Benítez como entrenador, en la última fecha del Clausura de ese año. (triunfo 1 a 0 de Boca). El mismo Bianchi que ahora lo pide como refuerzo top de su mediocampo. ¿Jugará acompañado o lo hará como cinco único?

El miércoles pasado fue el principio del fin. El fin de su etapa en España y la señal que los hinchas de Boca estaban esperando. El futbolista debía incorporarse a los entrenamientos de Valencia pero no lo hizo. La prensa española confirmó a partir de esta ausencia su destino xeneize.

Su salida no supone una mala noticia para los hinchas de Valencia. La relación con el público se cortó luego del que el argentino pidiera ser vendido, justo tras la ida del extécnico Mauricio Pellegrino. Lo acusan por falta de compromiso y profesionalismo.

Gago jugó su último partido en Boca en diciembre de 2006, la famosa final que el equipo dirigido por Ricardo La Volpe perdió con Estudiantes por 2 a 1. Real Madrid pagó 26 millones de dólares por su pase y lo incorporó en enero de 2007. En Europa, además, jugó en Roma y Valencia. En enero recaló a préstamo en Vélez para jugar la Copa Libertadores y recuperar la continuidad que no tenía en España. En el último semestre las lesiones lo hostigaron y lo postergaron; con la camiseta del Fortín no pudo completar los ocho partidos.

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